Como no podía ser de otro modo, sobre todo teniendo algún que otro jueguecillo nuevo, este largo puente se presentaba muy jugoso en términos jueguiles con todos mis grupillos de juego diferentes e incluso con alguno nuevo.
De entrada, el sábado por la tarde me llegué a la sede de Tierras Lúdicas para vender el Dust, y ya de paso me quede a echar un par de partidillas, junto a Javi, Lichi y Juan. Lo primero que jugué me alegró el día: Endeavor, un juego recién salido del horno que se ha hecho muy famosete y al que le venía siguiendo la pista, pero que por su precio aún no me había atrevido a comprar. Aunque había escuchado que era un refrito de mecánicas y tenía parecidos con el Puerto Rico, yo la verdad que no se los encontré salvo en el aspecto físico: cada un tablero con edificios que necesitan trabajadores para activarse, pero la mecánica de activación es totalmente diferente a la del PR.
Después del Endeavor, Javi sacó el Steel Driver que tenía recién llegado y nos pusimos con él rápidamente. Las reglas la verdad es que no son demasiado complicadas. El juego tiene ciertas similitudes con el Chicago Express, pero a mi este me gustó mucho más, posiblemente porque las subastas con cubos son más fáciles de coger que las del Chicago Express, en el que la gente se pierde con mucha facilidad.
Para terminar, los 3 que nos quedamos (Javi, Lichi y yo) jugamos rápidamente un Keltis, que volví a ganar yo. No osbtante este juego vuelvo a decir que me parece demasiado azaroso. En esta partida yo me limité a robar carta y jugarla; no descarté ni una sóla vez, gracias a que tuve suerte, no a otra cosa. Al final acabé muchos puntos por encima del resto, pero la última vez que jugué recuerdo que acabé fatal mientras Shao era el que se iba a puntos gracias a la suerte con las cartas. En resumen: un juego malo, malo, malo, fruto de las baratas reconversiones de los juegos de Knizia de cartas a tablero y viceversa.
El juego gustó muchísimo a todo el mundo, y la verdad es que la partida fue muy entretenida, incluso para mí, que ya se sabe que prefiero jugar a otras cosas más complicadas antes que a este, pero la gente le cogió el truco muy rápido y la partida fue muy tensa, con una diferencia de sólo 6 puntos entre primero y segundo (235 a 229) Y el primero otra vez fui yo xD Está visto que cuando uno tiene una buena racha gana todo a lo que juega.Eso fue todo el sábado, pero el domingo era el cumpleaños de Carlos y se habían quedado con ganas de revancha, por lo que a media tarde volvimos a darle caña al asunto, aunque esta vez con algo un poquito más duro como es el Raíles. Las reglas a mi no me parecen muy complejas de explicar, y estos rápidamente le cogieron el truco y empezamos a perrearnos vías y cubos por todo el tablero.
En fin, aquí termina el capítulo 1 del puente, pero los dos días que quedan todavía prometen muchas horas más de vicio con diferentes gruitos...
Saludos.