Como anunciaba ayer, el éxito de estas navidades con mis sobrinos ha sido sin duda La Isla Prohibida, del que no voy a hablar demasiado ya que seguro que lo conocéis. Por si las moscas, en su día hice una breve reseña, antes de que se alzase con el Premio JdA 2011.
¿Y qué tiene este juego para que haya funcionado tan bien con los niños?
Para empezar, decir que el juego está recomendado a partir de 10 años y ellos tienen 7, pero el juego funciona sin ningún problema. En un par de partidas los dos habían cogido las reglas sin problemas, y además al ser cooperativo si tienen alguna duda siempre estoy yo para ayudarles. Ojo, esto no quiere decir que juegue yo sólo con 3 personajes: ellos toman sus propias decisiones y discuten que es lo mejor en cada momento. Yo lo único que hago es estar al loro de que todas las reglas se jueguen correctamente. De hecho, habremos jugado ya 10 partidas y hemos ganado sólo 3; vamos mejorando poquito a poco.
Por otro lado, el hecho de que sea cooperativo es una gran ventaja. A ninguno de los dos les gusta perder, pero Sergio cuando le está yendo demasiado mal a veces se enfada y termina la partida a regañadientes, sobre todo si juega con la prima (si jugamos él y yo no le importa perder). Es algo que siempre intento corregirles, y La Isla Prohibida me está ayudando mucho a que los dos valoren el hecho de jugar porque sí, por pasar un rato agradable y divertido, y no sólo para ganar. Cuando pierden a otro juego, siempre piden uno nuevo; cuando pierden a la Isla, no dudan en volver a montarlo y jugar otra vez.
Otro punto a favor de la Isla son los poderes variables de los personajes: les encanta cambiar de personaje cada vez, y jugar con diferentes grupos de exploradores, a ver cuál les gusta más. El único que nunca quieren llevar es el Navegante, que como gasta sus acciones en mover a los demás, les deja la sensación de no estar jugando ellos. Para colmo, están locos por probar todas "las islas difíciles".
Sergio pensando cómo salvar el tesoro de piedra
Para terminar, tengo que decir que en este juego veo mucho mejor como progresan y comprenden cada vez mejor el juego y sus mecanismos, lo que los ayuda a evitar errores que ya han cometido otras veces. La segunda partida se nos hundió el Fool's Landing; desde entonces cada vez que se inunda hay alguien que va a salvarlo cuanto antes. En juegos competitivos, no sé si porque achacan que el resto juega mejor, les cuesta mucho más trabajo ver esos errores y corregirlos.
Y con eso termina esta entradilla. La Isla Prohibida siempre me había parecido, dentro de su "pequeñez", un gran juego, y merecido ganador del JdA 2011. Después de jugar con los niños, no me quedó más que subirle la nota en la BGG.
Un saludo!


