Trajan, 51st State, Borgoña, Cuba... hoy vamos a cambiar de tercio y nos vamos a dedicar a un juego pelín más ligero, para satisfacer el interés de todos los que habéis preguntado en los comentarios.
A la carte es uno de esos juegos infantiles a los que pueden jugar perfectamente los adultos y pasárselo pipa. Tampoco es que sea para jugarlo todos los días, pero de vez en cuando se agradecen un par de partidas a una cosa más distendida de lo normal. El objetivo del juego es fácil: cocinar los platos más ricos que te puedas echar a la cara.
Si os fijáis, cada plato tiene unos iconos de color, que representan los ingredientes que nos hacen falta para realizarlos correctamente. Así la cosa, en nuestro turno simplemente cogemos el bote correspondiente e intentamos cocinar nuestro plato.
Y he aquí la gracia: para añadir los ingredientes hay que hacerlo con un sólo movimiento de la mano, y claro, puede que el bote esté generoso y deje caer 4 o 5 ingredientes (con 3 ingredientes del mismo tipo, el plato se va al carajo y toca empezar de nuevo), o todo lo contrario, y que no caiga ninguno. En ambos casos, las caras de frustración del cocinero son para partirse ;-)
También hay que poner nuestro hornillo a la temperatura adecuada, tirando el dado. Si te pasas de temperatura, por supuesto, se te quema el plato y a empezar otra vez.
Además, hay un plato especial, la tortilla, a la que simplemente, hay que darle la vuelta, y unas fichas con putadas variadas como echarle ingredientes al plato de otro (para intentar jodérselo, claro) o, directamente, cambiar tu hornillo con el de otro, lo que resulta en maldiciones y odios durante el resto de la tarde de juegos ;-)
En definitiva, A la carte es un juego muy divertido para echar un rato. Haces el chorra, te ríes de los demás, descubres tu inutilidad para darle la vuelta a la tortilla, el odio de un dado de 6 caras, y vuelves a la infancia durante media hora, que nunca está de más.
Y todo eso con unos componentes de los más simpáticos ;-)
Saludos!




