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martes, 13 de noviembre de 2012

jueves, 14 de junio de 2012

Top 10 malacitano

Después de casi 5 años enganchado a este vicio malo, he probado muchos juegos diferentes. Según mis cuentas:
  1. He jugado cerca de 500 juegos. 
  2. En el blog, he hablado de unos 300. 
  3. Mi ludoteca actual es de 120 juegos aproximadamente. 
Demasiados, así que hoy vamos a rebajar los números y os voy a dejar una lista de los 10 juegos de mi ludoteca a los que nunca me faltan ganas de jugar. Hay de todo, así que tampoco le deis mucha importancia al orden en que los pongo, ya que cada juego tiene su momento y es difícil compararlos entre sí.



1. Caylus - Uno de los primeros en llegar a mi colección, y uno de a los que más veces he jugado (más de 100). Padre de la mecánica de colocar trabajadores. Una maravilla en toda regla. 






2. Trajan - El mejor eurogame que he probado en los últimos años. Buenos componentes, buen diseño y una mecánica original que funciona a las mil maravillas. Una delicia, y hasta la fecha, el único que puede quitarle su puesto de honor al Caylus.





3. Ricochet Robots - Una genialidad como pocas. Original, sesudo, rápido, infinitos jugadores... Sólo por este juego Alex Randolph merece estar descansando en el Olimpo de los diseñadores.






4. República de Roma - Un juego no asequible para todos los públicos, pero que jugado con la gente apropiada es épico como ningún otro. Alianzas, puñaladas traperas, negociaciones, gritos... y todo con una temática inmejorable.





5. Space Alert - Sencillamente, el mejor juego cooperativo que hay en el mercado. Sin efecto líder, y agobiante como ningún otro. Por desgracia no puedo jugarlo tan a menudo como me gustaría.





6. Pitch Car Mini - El juego más sencillo y divertido de la historia (siempre que no aparezca por la partida el creador del juego, claro). Diversión primaria pura y dura, que ha logrado sacarme las carcajadas más grandes que pueda recordar.




7. Ascending Empires - Civilizaciones galácticas y naves que se mueven como en las chapas de toda la vida; ¿qué más se puede pedir? Ni siquiera los problemas del tablero desmerecen semejante juegazo.

 



8. Thebes - El mejor dentro de los juegos familiares. Con un tema estupendo, que encaja de maravilla con las mecánicas, y que provoca el descojone mayoritario siempre que alguien mete la mano en la bolsa.


 


9. Villa Paletti - Detrás de una apariencia infantil se esconde un juegazo de dimensiones épicas, que mezcla habilidad, estrategia y un puteo sibilino de lo más reconfortante.

 



10. Adios Amigos - Un filler en tiempo real frenético como pocos, y que siempre deja con ganas de más. Y además, con unos componentes de lo más molones.  

¡Recarga! ¡Pañum! ¡Dinamita! ¡Pañum! ¡Pañum! ¡Hijo de perra!*




 
¿Y vosotros qué? ¿Con cuál de los 10 os quedáis?

¿Cuáles son los 10 juegos favoritos de vuestra colección?

Un saludo!

* Frase verídica; Lydia (mikoalilla) dixit ;-)

lunes, 12 de diciembre de 2011

2º Concurso Interblogs: República de Roma

Decidirse por un sólo juego para proponer en los Interblogs es una tarea complicada, sobre todo un año en el que he descubierto cosas como Space Alert o Ascending Empires. Sin embargo, al final me he decantado por un clásico, aunque también novedad gracias a la edición en español. Así, Lex Friki Malacitana propone como mejor descubrimiento del año... 


¿Y por qué República de Roma y no otro?

Difícil pregunta, pero resumiéndolo en pocas palabras, podemos decir que hay juegos buenos y malos... y luego hay juegos que, como República de Roma, transmiten cosas.

Si me conocéis un poco sabéis de sobra que soy un gran fan de los eurogames duros como Caylus, Puerto Rico, Cuba... Sin embargo, cuando juegas a cualquiera de estos, no dejas de estar haciendo un puzzle, intentando optimizar tus recursos y conseguir más puntos que el resto de jugadores... nada nuevo bajo el Sol.

Cuando juegas a República de Roma, realmente vives la partida: saltas de alegría cuando las cosas van bien, rezas cuando alguien mete la mano en la bolsa de la muerte, odias a Aníbal, odias los dados, odias los vetos y te odias a ti mismo por haberte dejado engañar por algún perro de provincias que ha sido más inteligente que tú sólo un segundo...

Es imposible jugar a República de Roma sin sentir todas estas cosas. Cuando te juegas el bienestar de la República hay que jugar con las reglas, claro, pero sobre todo hay que jugar con las personas. Hay que jugar con la psicología para tener contento a todo el mundo, para no buscarte enemigos antes de tiempo, y para no parecer una amenaza para nadie. Porque los perros cuando se sienten amenazados... República de Roma es un juego de política, de ceder y aguantar, de tirar el anzuelo y esperar a que vengan los peces, de soltar la cuerda para tirar con más fuerza cuando nadie se lo espera. Es imposible jugar a República de Roma sin conspirar y hacer alianzas que se rompen al turno siguiente. Como César y Pompeyo; como Augusto y Antonio.

Y al final... ¿qué más da el final comparado con una experiencia de juego como esta? Ganar siempre está bien, pero no se juega a República de Roma para ganar, sino para disfrutar el juego. Por eso cuando Fortuna se conjura contra ti y el número de tu senador sale de la bolsa, maldices a Júpiter, Marte y todos los dioses habidos y por haber, pero sigues disfrutando de la partida, esperando a que Némesis caiga sobre los senadores enemigos. Y mientras esperas, el tiempo sigue corriendo, sesión del senado tras sesión del senado, y las 4 horas de partida vuelan sin que nadie se de cuenta.

Muchos dirán que todo esto que digo es algo que pasa en todos los juegos temáticos, pero República de Roma tiene algo especial. He jugado a Arkham Horror, Last Night on Earth, Battlestar Galáctica y otros muchos juegos temáticos de renombre, pero República de Roma ha sido el único capaz de tener a 6 personas de pie alrededor de la mesa discutiendo como si les fuera la vida en ello; el único capaz de provocar abrazos entre los jugadores cuando una conspiración ha tenido éxito; el único capaz de hacernos discutir durante días sobre lo que hubiera pasado si...

Por todo esto, el único juego que merece ganar el Interblogs de este año, es República de Roma.

Lethan - Lex Friki Malacitana

lunes, 3 de octubre de 2011

Juego del año malacitano 2011

Pues como es costumbre, llega nuestro particular juego del año. La verdad es que ha sido bastante difícil seleccionar los candidatos, porque ha sido un año muy bueno y hemos descubierto grandes juegos; algunos nuevos, otros antiguos, pero todos igual de buenos. Además, hay ciertos juegos a los que les tengo especial cariño, por lo que ha sido bastante difícil ser objetivo...

Peeeeero, antes de los candidatos, este año me parece oportuno dar un par de premios especiales: el primero, al mejor juego familiar, que lo vamos a dar directamente, sin encuesta ni votaciones ni nada. Y el ganador es...


A mi sencillamente me parece una joya; sencillo de jugar y de explicar, magníficamente ambientado, y por supuesto, con esa tensioncilla cada vez que se mete la mano en la bolsa. Además, por su temática le tengo especial cariño, y es una de las niñas mimadas de mi colección :-)

En segundo lugar, hay otro juego que aunque probé hace ya unos años, hacía mucho que no jugaba, y creo que es un juegazo en toda regla que merece un huequito en este post. Así, y sin que sirva de precedentes, este año tenemos un premio a la mejor reedición, que se lleva...


Como ya digo, otra maravilla. Muy sencillo, con mecánicas muy bien encajadas y sobre todo, muy inmersivo pese a ser un Knizia; no hay partida en la que no se escuche la música de tararearse :-)

Y ahora sí que sí, los candidatos al  Juego del año Malacitano...

Space Alert: por ser tremendamente original y, sobre todo, tremendamente agobiante, de principio a fin.


Saint Petersburg: por ser tan adictivo, y por conseguir tanto con tan poca cosa.


Rheinlander: por ser tan deliciosamente puteante, y conseguir que se repartan tantos palos y resquemores en tan poco tiempo.


Ascending Empires: por mezclar de forma tan maravillosa mecánicas tan diferentes, y ser un juego único en el mercado.


Cuba: por ser el mejor juego de la vieja escuela que he probado; más de lo mismo, pero toda una delicia jugarlo.


República de Roma: por ser como es, ni más ni menos; más que un juego una experiencia.


Como podéis ver, hay un poco de todo: desde los euros más típicos como Cuba y Saint Petersburg hasta últimas novedades como Ascending Empires, pasando por clásicos como República de Roma (¿alguien dudaba que este iba a estar nominado? Faltaría más! ;-)

¿Cuál creéis vosotros que es el mejor juego que hemos probado este año? Yo la verdad es que tengo serias dudas.

Podéis votar en la barra lateral hasta final de mes y ya sabéis: sólo puede quedar uno ;-)

Saludos!

miércoles, 31 de agosto de 2011

Partida de iniciación al República de Roma

Pues sí, como reza el título, ayer despedimos el verano lúdico con una partida para novatos al República de Roma, que jugamos en el local de Valkyria a partir de las 18:00. Los senadores en liza fuimos Enrique, Guillermo, Pedro, Paco, Víctor (que ya había jugado una vez) y un servidor, que hacía de maestro de ceremonias.

Atardecer en la República

Al ser una partida de novatos, jugamos nuevamente con el mazo de la República temprana, y hay que decir que fue la partida más puñetera de las 5 o 6 que habré jugado con este mazo.Salieron eventos y guerras a punta pala, y los dados tampoco acompañaron al luchar las guerras:

- Primer turno: Escasez de hombres; pasamos de reclutar y dejarnos los cuartos.

- Segundo turno: No pasa nada, pero nos dedicamos a mamonear un poco. 

- Tercer turno: Sale la Segunda Guerra Púnica, que pasa a inminentes y nos activa la primera inmediatamente. Al luchar contra ella (con un +8 a la tirada) superamos la batalla naval, y caímos en la terrestre por 1 puto punto! 1!!!

- Cuarto turno: Guerras ilíricas, macedonias... el ciento y una madre. Fuimos a rematar la púnica con Escipión y tuvo que salir el 12, número mágico de Amílcar, con lo que al tener más de 4 guerras activas, nos fuímos al carajo más pronto que tarde ;-)

Los Julios de Pedro; casi derrotando la I guerra púnica en un sólo envite

A pesar de que Roma no aguantó demasiado, la verdad es que la partida fue muy divertida, y tuvo momentos realmente tensos. Entre los mejores, una epidemia en Roma que se cepillo a todos los senadores gordos; mira que había patatas que podrían haber muerto tranquilamente, pero no, de 15 de influencia para arriba (menuda manita Paco!). En ese mismo turno nos dedicamos a mamonear durante un buen rato sobre el reparto de concesiones (que al palmar varios senadores, estaba el foro rellenito); si hubiera seguido la partida, auguro puñaladas varias, porque el reparto final no fue nada equitativo ;-)

Tensión: todo el mundo jugando de pie

Los novatos coincieron en su opinión sobre el juego: abunda el azar por todas partes, pero realmente es un juego en el que no te importa. Es verdad que te da un resquemor así curioso cuando se te muere un senador por la puñetera cara en la fase de muerte (sobre todo después de ganar la batalla naval de la I guerra púnica ¿verdad, Pedro? ;-p, pero si sabes desde el principio a que estás jugando, no hay problema. Yo la verdad es que me divierto mucho jugándolo, maquinando alianzas, deshaciéndolas, metiendo puñaladas y recibiendo represalias. ;-)

Y con esto como digo, terminamos el veranito (no me voy a quejar, la verdad); a partir de la semana que viene ya volvemos a horario normal y esas cosas. Supongo que tendremos la habitual sesión de juego semanal, pero por si las moscas, tenemos preparada alguna cosilla extra...

Muchas gracias al anfitrión, Enrique; siempre da gusto jugar por Valkyria :-)

Saludos!

viernes, 29 de julio de 2011

Ambición

Hoy, para no variar respecto a las últimas entradas del blog, vamos a hablar del República de Roma, ese juego que me daba miedo comprarme porque no sabía si lo iba a poder jugar y al que ya han caído 6 partidas desde que está en mi colección ;D Sin embargo, esta vez el grupo de senadores ávidos de poder estaba formado por Víctor y mis compañeros de la facultad (Juan, Curro y Guti), un grupo con amplia experiencia en el Risk y las puñaladas traperas. Por ser la primera partida, jugamos con el mazo de la República Temprana.

Los comienzos fueron bastante tranquilos, con pocas guerras, por lo que el politiqueo se impuso sobre las necesidades de la República, y nos tiramos los dos primeros turnos sin ir a la guerra, con la 1ª Guerra Púnica latente y la 1ª Guerra de las Galias arrasando el norte de Italia. A pesar de eso, no hubo demasiadas puñaladas. 

Desgraciadamente la bolsa se cebó con Víctor, y en 4 turnos palmaron 2 de sus 3 senadores, por lo que se quedaba con sólo 4 votos en el Senado. Aún así, veremos luego que los partidos minoritarios siempre tienen la clave de las votaciones... sobre todo a 5 jugadores. Curro por otro lado tenía a Escipión entre sus filas, y yo dí bastante por saco para que no ocupase ningún cargo durante un buen rato (siendo el que tiene que ganar las Guerras Púnicas, no está bonito que acumule influencia antes de eso ;D)


Resumiendo: Juan, Guti y yo teníamos la situación controlada, pero entonces fue cuando Juan y Guti, con mayoría absoluta de votos entre los dos, decidieron repartirse los cargos entre ellos durante un turno, lo que empezó a generar mosqueos y conspiraciones varias, sobre todo contra Catón y sus puñeteros vetos!

Sin embargo, empezaron a acumularse las guerras, y entonces el señor Lucio Emilio Paulo, abanderado de mi facción, fue elegido Dictador. Transcurrió ese turno con normalidad, pero al siguiente, cuando me tocó proponer consules, empezó el baile de poder.

Viendo que Juan se desmarcaba, intenté aislarlo, repartiendo cargos para todos menos para él. Para defenderse, de forma extremadamente rastrera (aunque inteligentísima!!) le contó a Guti una macro conspiración que yo estaba orquestando para mandar a Catón a las provincias y anular sus vetos gratuitos. Eso nos llevó a una división en dos bandos y un problema muy gordo: Curro, Víctor y yo hacíamos las proposiciones, pero ellos tenían la mayoría de votos, por lo que era muy difícil sacarlas adelante; más o menos como está el gobierno ahora mismo vaya :P

Colapso total.

Ante esa situación, obviamente, llegó la hora de los cuchillos. 


Marco Porcio Catón el viejo, abanderado de la lucha contra Cartago, fue asesinado a las puertas del Senado, perdiendo Guti 8 votos y dando la mayoría a la coalición que formábamos Curro, Víctor y yo. Gracias a eso, un senador de Juan emprendió el viaje a la Galia Cisalpina, que necesitaba un nuevo gobernador. Los vencedores del conflicto político nos abrazábamos por el éxito conseguido.

Sin embargo, Guti, gastando gran parte de su fortuna, consiguió que no se aprobasen los mandos militares como habíamos planeado (Escipión a las Guerras Púnicas y Emilio Paulo a las Macedónicas), y entonces, sucedió el desastre.

El Dictador (de la facción de Curro) ganó su guerra sin problemas, con la única pérdida de una legión. Sin embargo, los hados quisieron que su ficha saliera de la bolsa en ese momento, por lo que tanto él como su Magister Equitum (de mi facción) celebraron la gloria de la Victoria junto a Júpiter. Escipión por su parte, sufría un Desastre en Macedonia, perdiendo la mita de sus tropas (13, entre flotas y legiones) y muriendo valientemente junto a ellas.

Con esos votos perdidos, la mayoría en el senado volvía a caer en manos de Juan y Guti, mientras que yo seguía siendo el magistrado presidente del Senado. Desesperante. 


En la fase de foro, comenzaron a salir todas las guerras que no habían salido antes, y todo auguraba a que la República moriría a manos de sus enemigos, pero justo en ese momento, salió la carta de Fin de una Era, con lo que la partida acabaría al final de la fase de foro, sin necesidad de luchar las gueras, y ganando el jugador que acumulase más influencia. 

En ese recuento final, Juan sumaba 36, frente a 32 que tenía yo, 31 de Guti, 20 de Curro y 4 de Víctor. Victoria para el senador Juanus Ratus Sucius Cabronazus ;P

Resumiendo, que fue la mejor partida que he jugado con el mazo de la República Temprana (el de la República Media si que me gusto bastante más).

Conclusiones estratégicas

- Nunca pienses en el futuro; piensa en el momento, y si te ofrecen un dictador a cambio de tu madre, desde luego, acepta el cargo :-)

- En mi opinión, es mejor no hacer alianzas estables, sino ir cambiando constantemente de bando. Las alianzas (como la de Juan y Guti, repartiéndoselo todo entre ellos dos) exasperan al resto de jugadores y te hacen ganarte enemigos. 

- Nunca te rindas, aunque la bolsa de odie; Víctor en el penúltimo turno tenía el senador con más influencia. Sólo tenía ese, pero gracias a ser la facción más débil, a nadie le preocupaba darle cargos de los gordos. 

- Nunca te hagas el remolón con las Guerras Púnicas; a por ellas desde el principio. En esta partida tuvimos la suerte de que saliese la carta de final; de otro modo, la República hubiera palmado vilmente.


Si hubiera que definir la Historia de Roma con una palabra, yo elegiría ambición, y RoR es una recreación bastante fiel de esa Historia, así que no lo olvides: se ambicioso, y no vendas baratos tus votos ni tus favores, pero se también inteligente, y se generoso para satisfacer la ambición de los demás. Así quizás los lares estén de tu lado y te den la victoria final y el control sobre el mayor Imperio de la Historia.

Ave!

domingo, 17 de julio de 2011

Incongruencias

El viernes tuve la ocasión de repetir al República de Roma, con el mazo de la República Media, y además echamos dos juegos bastante apañados como son High Frontier y Die Macher.

Lo primero que jugamos fue el High Frontier, un juego de Phil Eklund de conquistar el Sistema Solar.


Lo cierto es que el juego me gustó bastante, y rebosa tema por todos lados, pero tiene unas cuantas cosillas que podrían mejorarse desde mi punto de vista. Por lo pronto, es un juego lento. Lentísimo. Te hace falta agua para todo, y básicamente, puedes conseguir 1 tanque de agua por turno. Claro, cuando te hacen falta 14 tanques para mandar un cohete, eso significan 14 turnos esperando a llenarlo.

Por otro lado, una vez lo has lanzado, para prospectar los sitios de aterrizaje hay que tirar el dadito dichoso y si resulta que tienes mala suerte, pues has tirado 14 turnos a la basura. También hay ciertos puntos por los que al pasar tienes que tirar el dado, y con un 1 revienta el cohete.

Resumiendo, que me gustó, pero que me parece que hay algunas cosas que habría que sacrificar de cara a hacerlo más jugable, aunque quizás menos realista. Y por supuesto si le restamos realismo, siempre podemos introducir la expansión E.T.:


También jugamos, como decía al principio, al Die Macher, un juego que ya tuve ocasión de probar anteriormente y aunque me gustó mucho, hubo algunos puntos que no me terminaron de convencer. En esta ocasión, me volvió a pasar lo mismo. 

 Las encuestas son incontrolables, al no saber lo que estás comprando. Vale, sí, las compras para asegurarte de que no te hacen la puñeta, pero si tienes la suerte de que te sale una carta en la que te subes tú y le bajas a otro, pues lo mismo te llevas una elección, mientras que otro jugador con la misma jugada (comprar una encuesta) saca mucho menos beneficio.


Otra cosa son las cartas de Gabinete de las Sombras, que aunque es cierto que puedes controlar quien juega la suya antes, te puedes encontrar con palos demasiado gordos así repentinamente, como que te bajen un -4 en la popularidad.

Resumiendo, Die Macher es un juego de planificación a largo plazo, pero en el que repentinamente puedes pasar de liderar una elección a palmarla del todo. Demasiado repentinamente para mi gusto.


Y he aquí la incongruencia de todo este post, ya que entre medio de estos dos juegos, en los que he dicho que no me gusta que de repente te puedas ir al carajo a causa de motivos varios, echamos un República de Roma, el juego por excelencia en el que te puedes ir al carajo de forma repentina gracias a su maravillosa bolsa. Sin embargo al República de Roma al contrario que los otros dos, no le puedo poner ninguna pega.


¿Cuál es la razón de esta incongruencia? Pues en primer lugar, respecto a Die Macher, tengo claro que la temática es un elemento importantísimo. Jugar al Die Macher no me transmite nada, mientras que cuando juego al República de Roma, tengo la sensación de revivir la Historia de Roma, las tensiones en el senado y en las guerras exteriores. En República de Roma se respira ambientación por todas partes, y es un juego de política auténtico, mientras que Die Macher se queda en un juego de estrategia como otro cualquiera.

Respecto al High Frontier el caso es diferente, ya que en este también se respira temática, pero por un lado, me atrae menos que la de Roma, y por otro lado, es un tipo de juego diferente, en el que tienes que planificar, calcular el combustible que necesitará un cohete para llegar a Marte, etc. Y después de tanto calcular, te encuentras con que revienta el cohete o no hay recursos en el planeta. En el República de Roma no se trata de calcular, sino de conspirar; de comerle el tarro al de al lado e intentar hacer fuerte a tu facción al tiempo que debilitas al resto (a ser posible, sin que se den cuenta). El espíritu de ambos juegos es completamente diferente.


Dejando ya las comparaciones, he de decir que jugamos con el mazo de la República Media, y el juego terminó de maravillarme, ya que cambia por completo respecto a la República Temprana. En esta última, las guerras son las preocupación principal, no hay más remedio que ir a saco contra los cartagineses, y el peligro de que reviente la República es muy real. 

En esta "segunda parte", las cosas cambian muchísimo. Entran las provincias en juego directamente, y las guerras no son una amenaza real para Roma, por lo que no son una prioridad. Aquí lo ideal no es derrotar las guerras, sino que los generales no vuelvan vivos de ellas. Un senador con alta popularidad se vuelve prácticamente inmune a los juicios, y eso es algo muy peligroso, así que no es recomendable que los generales regresen victoriosos. 


Y una vez más, me disculpan ustedes que sólo hable del República de Roma, pero es que básicamente, es a lo único que juego en los últimos tiempos. 

Saludos!

lunes, 11 de julio de 2011

Y más romanos...

Ya se que últimamente de lo único que se hablamos es casi exclusivamente del Republic of Rome, pero la verdad es que tengo bastante lío de trabajo y es a lo único que he jugado, quitando esos 4 Rheinlander. En esta ocasión, tenemos fotos cortesía del señor Eloy, ya que a mí se me olvido la cámara.


Fuimos esta vez nuevamente seis ambiciosos senadores romanos (Juan, Eloy, Biblio, Paula, Monty y yo) dispuestos a todo por alcanzar el poder en la ciudad eterna. Cabe destacar que todos sabíamos ya jugar, por lo que nos ahorramos la explicación de reglas, y lo cierto es que eso aligera el juego muchísimo (la partida completa con el primer mazo, hasta que salió la carta de final, nos llevó unas 3 horas). Además, contábamos con unas ayudas de juego que se ha currado Eloy, lo cuál también nos permitió aligerar un poco.


Eso sí, pese a saber jugar todos, no pudo faltar la equivocación en las reglas, ya que se nos olvidó un pequeño detalle: restarle 20 talentos al tesoro de Roma por cada guerra activa. y cabe destacar que Roma estuvo toda la partida peladita, peladita, con lo que en caso de haber aplicado esa regla, seguramente la República se hubiese ido al carajo casi con total seguridad.



Por otra parte, se nota que no hemos jugado demasiado todavía, porque en toda la partida no hubo ni un solo intento de asesinato, y el mamoneo tampoco fue excesivo. Si cabe destacar que no es un juego para todo el mundo, porque si la bolsa está en tu contra, poco vas a poder hacer por muy bien que juegues (sobre todo si te palma un senador en el último turno). Aunque claro, si a te te mueren los senadores de muerte natural, seguramente al resto se le vayan al cementerio a causa de apuñalamientos y juicios varios; supongo que también es cuestión de saber jugar y pegar tijeretazos cuando hay que pegarlos ;D


A pesar de todo ese azar, extrañamente, a mí el juego me sigue maravillando. E insisto que sin duda es por la temática, porque en el juego se respira política romana pura y dura (y en muchos casos, la política romana tampoco se aleja mucho de la actual). Por ejemplo en cuanto uno de mis senadores alcanzó un buen nivel de influencia, le cayó su justo juicio mayor, aunque por suerte contaba con un par de tribunos de la plebe para ejercer el veto en esos momentos críticos. Claro que también ayudó que cuando yo fuí Censor me dediqué a putear de lo lindo a Juan, y claro, cuando le llegó a él, no dudó en intentar devolvérmela. En resumen: cuidadito con liarla mucho con el Censor, que aquí se juega al ojo por ojo, y Censor acaba siendo todo el mundo tarde o temprano.

Al final victoria para mí con 35 puntos de influencia frente a los 30 de Monty y Biblio (aunque claro, realmente debió hundirse la República mucho antes del final, como ya he dicho xD)

Y eso es todo por hoy y seguramente por esta semana.

Ave! Que digaa, saludos!

viernes, 1 de julio de 2011

Roma ¿victis?

Ayer por fin pudimos estrenar el República de Roma como es debido, con 6 jugadores: Noé, Eloy, Paula, Biblio, Juan y yo. Y efectivamente, terminamos de constatar que es todo un juegazo. Para mí, por temática y ambientación y por la tensión que se crea, es sin duda uno de los juegos que más he disfrutado nunca. No se si lo jugaremos mucho o no, pero sea como sea no me arrepiento de la compra (además porque la edición es de lujo)

Jugamos en la República Temprana (264-196 a.C., más o menos) y a pesar de mi insistencia inicial para mandar a todas las flotas contra la I Guerra Púnica, nadie se fiaba de mi buena voluntad para con nuestra amada República (desde luego, yo no tenía ninguna intención de ganar influencia y popularidad al ser mi general el que iba a derrotarla... ;D), y decidieron que era mejor probar con sólo 7 flotas. Obviamente, la tirada de dado nos la jugó, y de ahí en adelante empezaron a salir todas las guerras habidas y por haber, junto a los líderes cartagineses, que hacían de la I Guerra Púnica algo casi imposible de derrotar.

Al final, tras una epidemia, una turba enfurecida entrando pasando a cuchillo a medio senado (Eloy, no te dejo que vuelvas a meter la mano en la puñetera bolsa!!!) y más y más guerras, al final la República sucumbio ante 4 guerras activas (y eso que no salió la II Guerra Púnica, que si no si que nos hubieramos reído xD) Aún así, no aguantamos mal para ser la primera partida, que ojeando el mazo, salía la carta de final en el siguiente turno. Tan sólo jugamos una cosa mal (por ahora), aunque bastante gordo, y es que no me acordé de explicar que se podían comprar votos con dinero (un detalle bastante importante, lo sé, mea culpa)

En resumen, que en la República Temprana dejaros de tonterías e ir a saco contra la I Guerra Púnica antes de que empiecen a salir líderes o salga la II, y vigilar muy bien las concesiones de cada cuál, sobre todo cuando alguien insiste en reclutar un buen puñado de flotas o de legiones ;D

Y por supuesto, no se os ocurra elegir Dictador a un senador con popularidad -4, por muy buenos atributos militares que tenga, que luego llegan las turbas y pasa lo que pasa xD

Saludos!

jueves, 16 de junio de 2011

República de Roma: primeras impresiones

Por fin ayer pude echar la primera partida al República de Roma, a 3 jugadores. Se que lo apropiado es ser 5 o 6, pero para ir aprendiéndonos las reglas no estuvo nada mal. Resumiendo mucho, a mis amigos les encantó, y a mí me parece el mejor juego al que he jugado nunca, y con el que más me he divertido; así lo digo, sin reparos.


Cabe destacar que los 3 jugadores hemos estudiado Historia, por lo que a lo mejor teníamos más facilidad para meternos en la temática del juego. Sea como sea, el caso es que el juego es totalmente inmersivo, y aunque nos tiramos nuestras 4 horitas jugando, en ningún momento se nos hizo lento ni nos aburrimos, ya que tienes que estar todo el rato comiéndole la oreja al de al lado para intentar sacar el máximo beneficio posible. Lo cierto es que la partida dejó algunos momentos épicos, con frases como "Los cojones va a ir Escipión a la guerra ¡¡¡Veto!!!" o "Ya me tienes harto (al tiempo que jugaba una carta de asesino)".


Respecto a la partida en sí, lo cierto es que lo tuvimos fácil, porque en los primeros turnos no salió ninguna guerra ni líder enemigo, por lo que pudimos tomarnos nuestro tiempo para acabar con la 1ª Guerra Púnica (incluso tuvimos tiempo de comernos un Rechazo automático antes de derrotarla). 

Sin guerras y con el nivel de descontento en cero, el erario público subía todos los turnos sin problemas, y no había demasiado perreo en el Senado (aunque si fue gracioso cuando hubo que repartir provincias; nadie quería perder los votos del senador que se fuese como gobernador ;D)

No obstante, después de varios turnos en los que sólo salían senadores y cartas de facción, al final tenían que salir las guerras, y ahí ya empezó el mamoneo porque obviamente nadie quería que fuese un senador enemigo el que derrotase la 2ª Guerra Púnica y se agenciase 8 puntos de influencia. Conclusión, veto para la proposición de enviar a Escipión a la guerra púnica y levantamiento de la sesión del senado en represalia; 2 guerras desatendidas para ese turno y 2 puntitos de sequía. 


Y en el siguiente turno salieron las Guerras Ilíricas y la 1ª Guerra de las Galias, lo que nos dejaría al final del turno con 4 Guerras Activas y la caída de la República. Sin embargo, en la sesión del Senado, los senadores de mi facción tuvieron la habilidad de mandar a las Provincias a dos de los senadores enemigos más influyentes, consiguiendo una mayoría absoluta de votos en el Senado, suficiente para proponer y aceptar a Lucio Emilio Paulo como Dictador Perpetuo. Así las cosas, la única opción era el intento de asesinato, que resultó fallido y por tanto dejando la República en mis manos. 

Derrotar 1 sóla guerra no era algo difícil, sobre todo estando en juego la Guerra Macedónica, que se le da muy bien a Emilio Paulo, por lo que con el montón de legiones que llevé, la victoria era seguro y sin una sóla baja para las legiones.

En resumen, nos encantó el juego, como ya he dicho. Puñaladas, politiqueo, temática... lo cierto es que el juego tiene de todo, y la tensión se respira en el aire cada vez que hay que meter la mano en la puñetera bolsita para sacar fichas de muerte. Además aunque no fué difícil, es porque tuvimos suerte con las guerras, pero al primer problema en que no nos pusimos de acuerdo nos faltó el canto un duro para irnos al carajo. Deseando probarlo con 5 o 6 jugadores :)

Saludos!

domingo, 12 de junio de 2011

SPQR - República de Roma (Vídeo)

Como ya sabéis la mayoría, hace mucho tiempo que esperábamos el clásico República de Roma en español, y por fin podemos disfrutarlo! Desde ayer que lo tengo en casa, y ya sólo queda repasar las reglas y organizar una partida. 

Para celebrarlo, y sin que sirva de precedente, he preparado un "Abriendo la caja" en vídeo. Lo siento pero esto de los vídeos no es mi fuerte, así que espero que me disculpéis los errores técnicos como las luces y esas cosas:


Hay que decir que la edición es de lujo. Los componentes son todos de gran calidad (tablero, cartas, cartón...). La única pega sean quizás los cofres del tesoro de facción, que si son algo endebles y además no caben en la caja una vez montados (hay que desmontar una parte para guardarlos, pero tampoco es ninguna tragedia).

La caja viene con un inserto de cartón, pero una vez enfundadas lsa cartas y clasificadas las fichas en bolsitas zip (que también trae el juego; todo un detalle), yo he tenido que tirarlo, y aún así las piezas han entrado en la caja jugando al tetris. 0% de aire gratis; una maravilla! Lo que no trae y podría traer es una bolsita de tela para los chits de muerte, que para eso tenemos que buscarnos la vida, pero bueno.

Y eso es todo; en cuanto lo juguemos habrá crónica de las largas!

Un saludo!

sábado, 23 de enero de 2010

La República de Roma

Me acabo de enterar de un señor notición: Edge va a publicar en castellano "The Republic of Rome", un juego mítico de Avalon Hill, reeditado hace poco por Valley Games (que ya hizo un magnífico trabajo con la reedición del "Hannibal: Rome vs Carthage")


A lo largo de la partida, los jugadores (de 1 a 6) deberán construir el Imperio desde la nada, pero siempre guardando el equilibrio entre el bien del Estado y el beneficio personal. La duración de la partida oscila entre 3 y 5 horas. No es un juego corto ni apto para todos los públicos, obviamente, pero a los aficionados del mundillo romano seguro que nos hace disfrutar de lo lindo ;D


Aún así, esperemos que en la edición en castellano cuiden un pelín más los nombres de las provincias, porque eso de "nearer / further spain"... como que no queda bonito ;( Hispania Citerior y Ulterior de toda la vida ;D

Sin duda no será un juego barato, y mi bolsillo no está para muchos trotes, pero un clásico como este DEBE acabar en mi colección tarde o temprano, aunque no tenga ocasión de jugarlo ni una sola vez ;D

En fin, un 10 para Edge Entertainment por atreverse a traducir este grandísimo juego ;D

SPQR!