Si en la primera entrada de nuestro mes temático la protagonizó el Cluedo, hoy vamos a dedicarle unas palabritas a un par de juegos relativamente similares, aunque un poco más modernos: Black Vienna y El misterio de la Abadía, cada uno con su película asociada.
El primero de ellos tampoco es que sea muy moderno y además, cosa curioso, no he tenido ocasión de jugar (me lo descubrieron el otro día los amigos bskeros; gracias), pero aún así me atreveré a hablar de él (fotos fusiladas de la BGG, con algún retoque)
El primero de ellos tampoco es que sea muy moderno y además, cosa curioso, no he tenido ocasión de jugar (me lo descubrieron el otro día los amigos bskeros; gracias), pero aún así me atreveré a hablar de él (fotos fusiladas de la BGG, con algún retoque)

Una vez creada la organización y repartidos los personajes, se crean 3 mazos con las 36 cartas de investigación y se coloca boca arriba la primera carta de cada mazo. Cada una de estas cartas contiene 3 letras.

El juego tiene varios finales posibles:
a) Un jugador descubre a los 3 miembros de la organización y se proclama vencedor (sumando 3 puntos por cada ficha que no se haya utilizado, de cara a jugar al mejor de varias partidas)
b) Todos los jugadores han fracasado al intentar descubrir a la organización.
c) Si en algún momento quedan 3 o menos fichas.
En resumidas cuentas, una mecánica muy similar a la del Cluedo, quitándole todos los elementos accesorios. Las reglas son muy cortas y están traducidas en la BGG, obra de Fran F G. Que cada cuál saque sus conclusiones. A mí me parece que tiene una pinta excelente. ¿Estará Harry Lime entre los miembros de Black Vienna?

Dada su fama, me permitiré el lujo de ser breve en la descripción. Básicamente el juego está ambientado en El nombre de la Rosa (por mucho que también esté el juego de Feld), poniendo a los jugadores en el papel de Guillermo de Baskerville, intentando descubrir al asesino. Las mecánicas son en parte similares a las del Cluedo: una carta oculta, cartas en las manos del resto de jugadores y preguntas entre ellos (aunque en este caso los jugadores tienen más libertad para realizar las preguntas)
En fin, que otra cosa no se, pero deducir se deduce más bien poco, y lo cierto es que lo más divertido de la partida que jugamos fueron sin duda los gritos de Penitenciagite!! que se dejaban escuchar.

¿Qué os parece a vosotros?
Un saludo!
El de la Abadía era un videojuego.
ResponderEliminarHola. Soy una fan de la literatura, el cine y los juegos de misterio y de detectives!
ResponderEliminarYo creo que el juego de Misterio en la Abadía hay que tomarlo y disfrutarlo como lo que es (o yo así lo interpreto): un divertimento con algo de deducción y misterio, pero mas para echar unas risas que para devanarte la neurona. Si quieres deducir mas en serio, tienes el Timbuktu, o el Mystery Exprés (un Cluedo mas difícil y precioso, y encima del universo Agatha Christiano", jiji)
El juego se ambienta en la peli El Nombre de la Rosa, pero tiene más de Un Cadáver a los Postres, si me entendéis...
Por cierto El Nombre de la Rosa, de Feld, también trata de deducir de quien es cada peón (sobre todo de que no te pillen a ti), y yo lo veo muy interesante. A nosotros nos resulta atmosférico, entretenido y tenso, con el grupo adecuado.
Felicidades por el blog y toda la labor de "evangelización"!
Al Timbuktú lo tengo y es una pasada; al Mistery Express no he jugado, aunque no por falta de ganas.
ResponderEliminarEl de Feld si me pareció un juego muy apañado, aunque con más faroleo que deducción, pero muy divertido de jugar.
El de la abadía la verdad es que volví a jugar varias veces después y me sigue pareciendo igual de malo.
Un saludo, y gracias por pasarte y comentar.