Como ya sabréis muchos, suelo ser un gran defensor de la labor de blogs, podcasts y cualquier otro medio de comunicación dedicado al mundillo este de los juegos de forma altruista. Ojo, altruista no quiere decir que de vez en cuando no pueda alguien recibir un juego a cambio de un Open the Box, reseña o similar. Pero, ay amigo, creo que en este punto hay que tener un poco de cuidado, porque corremos el riesgo de dejar de ser un medio de opinión para convertirnos en un simple panfleto publicitario. La semana pasada volví a ver algo con pinta de panfleto (no lo aseguro, que siempre puede ser una impresión errónea mía), aunque tampoco es que sea nada nuevo...
¿Recordáis la gran campaña publicitaria del Titty Grab? Ese divertidísimo juego de cartas, esa genialidad que incluía una teta que sorprendía por su peso y tacto. ¿Alguien se acuerda ahora del juego? Yo la última vez que lo ví fue en las últimas navidades, a precio irrisorio en Juégame Store. Porque pasada la publicidad inicial, estaba claro que el juego era una burda y mala copia del Jungle Speed (ni siquiera podemos decir que fuese una copia barata, porque encima el juego era caro de narices).
Aún así no es el único ejemplo. También alguna vez hemos podido escuchar a 4 personas en un podcast dándole vueltas a un juego, intentando explicarlo sin que se notase mucho la porquería que se traían entre manos. O algunos vídeos sobre juegos maravillosos, a los que habiendo jugado por aquí cerca de 30 personas (adultos, niños, jugones y no jugones), todos coincidíamos en que eran una porquería. A lo mejor nosotros tenemos el gusto raro, pero permitidme el lujo de dejar a la mosca que se me ponga detrás de la oreja.
Desde mi punto de vista, se trata de una publicidad negativa en todos los sentidos. En primer lugar, el medio en el que se publica, para mi gusto, pierde credibilidad. En segundo lugar, cuando veo uno de estos panfletos lo primero que pienso es el juego es una basura y la única manera de venderlo es a base de publicidad. Nada más escuchar Este maravillosísimo juego, lo siento, pero a mí me llega un tufo inaguantable a Me lo han regalado y tengo que hablar bien de él. Y lo peor es que a veces sí que nos encontramos ante un juego que merece la pena y que si me hubiesen vendido bien (destacando sus pros y sus contras, en lugar de sólo sus maravillosas virtudes), es posible que hubiesen captado mi atención.
No me malinterpretéis, me parece estupendo que los blogs, podcasts y cualquier otro medio del mundillo reciban juegos de vez en cuando para comentar y criticar, pero siempre que no perdamos la objetividad y seamos capaces de comentar aspectos positivos y negativos de los juegos. Porque todos los juegos tienen detalles negativos; ¡incluso del Caylus podemos decir que es feo! ;-) Y si lo que quieres es hacer publicidad sin más, ponte un cartelito de "Espacio publicitario" durante unos minutos y todo arreglado.
En definitiva, la capacidad de ser objetivos y de comentar un juego de forma imparcial es lo que creo que le da valor a una crítica. Si el juego nos gusta (y cuando reseñamos un juego, suele ser así), al final el balance será positivo. No vendamos el reino por un triste caballo: bastante tengo con los truños que me compro yo sólo como para que me regalen ninguno más. A la larga la credibilidad es lo que cuenta, y los panfletos publicitarios, en mi opinión, la pierden a pasos de gigante.
Un saludo!







































