jueves, 15 de noviembre de 2012

Esas "joyas" de mierda...

En ocasiones, a uno se le cruzan los cables, y hay juegos que según dice todo el mundo son una auténtica maravilla, y a ti sin embargo te parecen una mierdecilla pinchada en un palo. ¿No os ha pasado alguna vez? A mí sí, más de una. Pero por desgracia, si arremetes contra alguna de esas vacas sagradas te llaman radical y no sé qué historias más, y te dicen que "objetivamente no puedes decir sea un juego malo" y otras muchas excusas variadas.

Así que para romper un poco con la norma, ahí va un pequeño despotrique con mi top 3 de joyas de mierda. Una opinión más, como cualquier otra, claro.

1. Agricola


Al principio me gustaba bastante, pero con el tiempo... pues mira, me parece un auténtico coñazo. Por mucho que se diga, hay azar en el reparto inicial de cartas (he jugado partidas de todo tipo; algunas más equilibradas y otras menos, así que por favor no me vengáis con que "es que no has jugado suficiente").

¡Pero chaval, el azar se solucionar con un draft!

Claro, y si ya me parecía lento, con el draft añadimos media horita más de leer la Biblia en cartas. Pongamos por ejemplo, a 4 jugadores... si no me fallan las matemáticas, tienes que leerte 50 putas cartas al principio de la partida (algunas de ellas, en repetidas ocasiones...). Como diría Thorsten Gimmler, "No, gracias". 

Y para colmo tenemos un orden del turno absolutamente absurdo; como te toque algún aficionado a cogerse el jugador inicial sin sentido a la izquierda, ya te puedes ir olvidando de la partida.

2. Die Macher


No me importa que los juegos tengan azar. De hecho, uno de mis juegos favoritos es el República de Roma, en el que un golpe de azar te echa por tierra toda la partida... Pero Die Macher no es un juego épico: no se pegan voces, no comes orejas, y no te abrazas con el de al lado cuando palma un senador enemigo. 

Die Macher es un eurogame puro y duro, de estrujarte la cabeza para optimizar al máximo tus jugadas, y en el que al final una encuesta de mierda puede darte o reventarte la partida vilmente.

¡Pues haber comprado tú la encuesta!

Claro, si es que yo he comprado la de antes, pero me ha tocado una mierda de carta con la que yo subía 1 y mi rival directo subía 2 y me sacaba todavía más puntos, por lo que me he visto obligado a ganar putos miembros del partido. Sin embargo, luego el otro ha comprado la siguiente encuesta y mira, sale justo la que se sube él 2 y me baja a mí 2, con lo que me revienta la partida. Yo a eso lo llamo azar determinante, y la verdad es que no me agrada devanarme los sesos durante 3 horas para que al final todo se decida al azar. Para eso sacamos la carta más alta y ya en esas 3 horas jugamos a otra cosa. 

Y conste que una vez sufrí yo el duro golpe del azar, pero en otra gané gracias a él, y las dos partidas me parecieron igual de mojonosas.


3. Los colonos de Catan


Y he aquí el peor de todos... una de las basuras más grandes que me he echado a la cara. A muchos os habrá servido para iniciaros, pero a mí precisamente casi me sirve para quitarme de los juegos, tras noches y noches de partidas al Catan, en las que proponías otro juego y te miraban con mala cara.

Y aparte del cansancio, es que me parece un juego malo, al que juegan 4 y hay un 80% de probabilidades de que un jugador se tire toda la partida muerto de asco.

¡Es que no sabes: la colocación inicial es más de media partida!

¿Pues entonces por qué no colocamos y dejamos de jugar?

Oh, has puesto dos poblados magníficos, ¡enhorabuena! Yo creo que con mi mierda de colocación no voy a poder hacer nada, pero aún así vamos a tirarnos 60/90 minutos tirando daditos y así nos entretenemos.

Diversión sin fin, desde luego.

¡La de sufrimiento que se ahorraría el mundo!

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¿Y vosotros qué decís?

¿Qué vacas sagradas os dan escalofríos nada más escucháis hablar de ellas?

martes, 13 de noviembre de 2012

jueves, 8 de noviembre de 2012

Historia de Juegos: Thebes

Como habréis podido observar, después del atracón del Polis me he dado un pequeño descanso de comentarios históricos, pero por desgracia para vosotros aquí estoy otra vez dispuesto a daros el coñazo. En esta ocasión, con un grandísimo juego familiar, Más allá de Tebas, del que hace poco se hablaba en mañocitano.

Como detalles curiosos, Thebes ocupa el puesto número 8 del Top10 malacitano, y que el año pasado se llevó una mención especial en nuestro Juego del año Malacitano. Además, que yo sepa es el único juego familiar que le gusta a nuestro amigo Seldonita, a quién recordaréis de películas diversas como "Vaya truñaco", "Llora que llora" o "Polla, polla, polla" ;-p

Si queréis saber un poco más sobre él, tenéis una reseña por aquí mismo


La Historia...

El juego se ambienta a principios del siglo XX, en uno de los momentos de mayor fiebre arqueológica que ha vivido la historia, y en el que muchos señores europeos se fueron a dar un paseo por tierras orientales y como el que no quiere la cosa se trajeron todo resto arqueológico que pudieron. Por poner un ejemplo flagrante, podemos hablar de la Puerta de Ishtar, que se la trajeron los alemanes enterita.


Cabe destacar que este tipo de excavaciones se preocupaban principalmente por el hallazgo de grandes piezas que pudieran exponerse en un museo, y no por realizar un estudio histórico adecuado. Es decir, que se trató de un expolio en toda regla, que en muchos casos ha perjudicado seriamente a nuestras posibilidades de conocer la historia de estas civilizaciones más allá de estas grandes piezas de museo.

Uno de los descubridores más destacado es sin duda Heinrich Schliemann, un auténtico genio que donde metía la piqueta aparecía una ciudad: el tipo encontró Troya en 1872, y años después también la lió parda en Micenas y Tirinto.

Sophia Schliemann, haciendo uso poco ortodoxo 
de los hallazgos de su marido

Otros descubrimientos de renombre son los de Robert Koldewey en Babilonia, Arthur Evans en la isla de Creta, Hugo Winckler en Anatolia (allí por tierras hititas), o Howard Carter, que descubrió la famosa tumba de Tutankhamon en 1922.

El juego...

Entrando ya en materia lúdica, lo primero a destacar (como bien resaltó mi tocayo en su entrada) es el nombre, Tebas, ya que históricamente existieron 3 ciudades con ese nombre: una en Grecia, otra en Egipto y una tercera menos conocida en Asia Menor. En mi opinión, aunque el autor juega un poco con esa ambigüedad, a nivel de hallazgos la Tebas egipcia es mucho más importante que las otras, y además en la portada del juego hay un par de pistas: la tumba de Tutankhamon y un edificio detrás que se da un aire importante al templo de Luxor.


Respecto al juego en sí, las formas de reunir conocimientos son bastante reales. Por un lado, tenemos el típico trabajo de biblioteca y libracos, que siempre se hace antes de plantear ninguna excavación. De hecho, el señor Schliemann encontró Troya basándose en las descripciones de la Ilíada, y gracias a su afán por demostrar que los poemas homéricos tenían algún tipo de base histórica.

Por otro lado, mi preferida: los chascarrillos de los lugareños. Os podrá parecer un poco chusco, pero preguntar al típico abuelo con boina sobre la zona a excavar es parada obligada antes de cualquier excavación.

* Basado en hechos reales

Las cartas de palas, coches o ayudantes pueden representar más o menos los fondos con los que cuentas para la excavación. Porque desde luego no es lo mismo excavar 4 personas teniendo que turnarse la pala (más cosas verídicas) a tener un chiringuito bien montado con todas las herramientas que te puedan hacer falta e incluso una sombrilla para que no te de un chungo picando al Sol en pleno agosto.

En la época en la que se ambienta el juego sí que había inversiones importantes en la arqueología, ya que en el caso de que hubiese un gran descubrimiento, resultaba bastante rentable la cosa. Además, había mucho ricachón con ganas de hacer de mecenas y entrar a formar parte de los libros de historia, como el amigo Lord Carnavon, que financiaba las excavaciones de Howard Carter.

Más que a esto, la arqueología se parece a ser peón de albañil.

Pero, ay amigo. Había veces en las que las excavaciones no salían rentables, porque te gastabas una millonada y al final tan sólo encontrabas una cosa... 

¡Efectivamente! Lo habéis adivinado: arena.

Es decir, que la parte más divertida del juego también tiene su dosis de tema. Y es que por mucho que estudies y por mucho que que te documentes, los grandes hallazgos son como ganar una partida al Catan: no se realizan sin un poco de potra. O un mucho, ya que grandes piezas como la Dama de Baza las ha descubierto Manolico mientras le daba a la azada.  De hecho, actualmente la inmensa mayoría de intervenciones arqueológicas se realizan de urgencia al aparecer restos en cualquier obra aquí y allá.

La excavadora, ahí, metiendo presión...

Por último, todos los hallazgos son reales, y el juego cuenta con una pequeña hoja de referencia que nos proporciona una breve pero interesante información sobre todos y cada uno de los hallazgos que hay en las bolsas. Algunos son más conocidos y otros menos, y en consecuencia algunos dan más puntos y otros te dan una poca mierda. Y la verdad es que un detalle tan tonto genera una tensión épica cada vez que alguien mete la mano en la bolsita; porque no es lo mismo encontrar un ánfora puerca que encontrarte a Tutankhamon, y eso se nota en el silencio/gritos del que lo descubre :-)


En definitiva: creo que Más allá de Tebas es un juego muy bien ambientado, en el que las mecánicas encajan a la perfección, y que refleja más o menos bien el momento histórico en el que se basa. En todo momento buscamos obtener el máximo número de piezas, para después volvernos a Europa corriendo para realizar exposiciones o asistir a todo congreso que podamos. Es una auténtica carrera, y lo cierto es que la realidad no fue muy diferente.

Para terminar, sólo añadir que la ciencia histórica y la arqueología han cambiado mucho desde entonces, y que actualmente las excavaciones son mucho más extensivas, e intentan comprender todos los aspectos posibles sobre lo que se está excavando. Por desgracia la mayoría de estos datos no tienen apenas divulgación, y se quedan para los propios historiadores o los ratoncillos de biblioteca que devoran cualquier publicación que se les pone a tiro. De cara al gran público, se sigue haciendo incidencia en grandes piezas o descubrimientos que hacen bonito dentro de una vitrina.

Un saludo!

martes, 6 de noviembre de 2012

Flash Reviews: Marea de Acero


Flash Reviews, todos los martes a las 8:30, hasta que se me acaben las ideas.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Colonial: Europe's Empires Overseas

Hace ya casi un año, mientras jugábamos en casa de Juan, nos enseñó una de sus últimas adquisiciones, un juego raruno con buen tema y absolutamente precioso, aunque nunca había oído hablar de él. Muchos meses después, volví a verlo aparecer entre los juegos que llevamos a las I Jornadas Blogueras en Málaga, ya que lo había pedido el amigo Kikaytete. El domingo pasado por fin lo probamos, y ayer tuvimos que repetir...


Y el veredicto es sencillo: Miguel, ¡tira para abajo que las horas de viaje desde Cuenca merecen la pena!

Eso sí, la explicación de reglas es asesina. Lo jugamos de entrada Biblio, Eloy, Juan y yo (jugones con experiencia todos), y al terminar la explicación resoplamos uno detrás de otro, porque la verdad es que parecía muy chungo. Muchas reglas, muchos detalles y muchas decisiones que tomar desde el principio del juego.


Básicamente, en el juego tenemos 12 personas divididos de 2 en 2 en 6 cartas. Cada turno, planificamos 5 cartas y dejamos una fuera. El caso es que de entrada, con 12 personas, te vuelves loco y no sabes qué hacer. Porque en las cartas viene un textico para recordarte lo que hace cada personaje, pero no vale para nada; tienes que mirarte la hoja de ayuda para pillarlo todo, y la hojita es un folio por dos caras a letra pequeña y sin una puta imagen.

Eso sí, si alguien que ya haya jugado te da unos consejillos creo que se hace todo mucho más fácil, porque se explican los personajes con un orden lógico y resaltando para lo que sirve realmente cada uno, pero empezando de cero, sin ayuda de nadie, te quedas catacrocker.


Como consecuencia de no saber muy bien que hacer, la primera partida fue un poco de prueba, cada cuál a su rollo, sin apenas conflicto entre los jugadores salvando un par de flotas mercantes de Juan que petaron repentinamente gracias a mi buen hacer naval...;-)

Sin embargo, la partida de hoy ha sido completamente diferente. Desde el principio Biblio se ha dedicado a crear armadas y a dar por el saco con la guerra, así que no han tardado en llegar las tollinas. Yo me he dedicado a crearme una base económica en África, y Biblio me ha puesto mirando a Cuenca con dos guerras seguidas. En la primera partida íbamos todos haciendo lo mismo, pero en esta segunda ya iba cada cuál a su rollo. Lo que si me gustaría destacar, es que las 2 flotas mercantes de Juan volvieron a petar de la misma forma que en la primera partida... ;-)

Biblio con cara de pocos amigos; no conviene estar 
de bronca con este hombre...

Lo dicho: J-U-E-G-A-Z-O

Tiene un poco de todo: planificación, gestión de recursos, civilizaciones, repartir leña, comidas de oreja... y aún sin ser excesivamente novedoso deja unas sensaciones maravillosas. 

Un cosa curiosa es que tras la primera partida pensamos que a 4 no terminaba de funcionar porque sobraba espacio en el tablero, pero no, funciona de maravilla, y en la partida de hoy han llovido las hostias desde el principio. 

Otra cosa interesante es que creo que es bastante difícil quedarte fuera de la partida, porque hay varios mecanismos para compensar a los jugadores que van perdiendo. Lo divertido es que son los demás jugadores los que te compensan, embarcando mercancías en tus colonias o comprándotelas en el mercado (algo que beneficia a ambos jugadores, y que obviamente si vas bien siempre vas a hacer con el jugador que vaya peor).


Respecto al azar, hay que reconocer que puede ser latoso (Eloy hoy no exploraba un territorio nuevo ni harto vino, y yo he tenido una potra absoluta en una guerra contra Biblio), pero creo que hay mecanismos variados para compensarlo. 

Y por si no os habéis dado cuenta, ¡el diseño gráfico es un pasote!

En resumen: uno de esos que te deja con ganas de repetir de inmediato. 

Un saludo!