Vengo con retraso, que a este jugué hace ya mes y pico (me lo enseñó Seldonita en una pequeña visita que le hice en diciembre), pero más vale tarde que nunca. La verdad es que mi única motivación por probar este juego era precisamente el coñazo que me daba Marco con él, así que iba predispuesto a la decepción...
Y sin embargo me llevé una agradable sorpresa. El juego, básicamente, es una copia descarada del Dominion, con la única diferencia de que creo que éste te obliga a no dejar de optimizar nunca el mazo, descartando cartas cutres o normalitas siempre que puedas y metiendo armas de las gordas. Si no no hay manera de petarle el caca al zombie malote y grandote al que hay que matar para ganar.
En su contra, decir que el juego puede llegar a ser muy azaroso con los bichos que te salen... no tanto porque te toque un bicho gordo al que no matas por poco, sino porque te salgan mierdecillas constantemente mientras los demás jugadores se inflan a matar bestiajos (y a ganar puntos, claro). En la partida que jugamos pasó exactamente eso, y el Zombie gordo cayó a las primeras de cambio con 3 flechazos en la boca.
Otro punto en su contra es el diseño gráfico, que no me gusta un pelo. No soy muy de videojuegos, y por tanto esa estética no me va, aunque para los fans de la saga tiene que ser todo un pasote, como son para mí las navecitas del X-Wing.
Ah, se me olvidaba un detalle importante: ¿cómo cojones puede ser que un juego más bien carero como este, TENGAS QUE APUNTAR LA VIDA CON PAPEL Y LÁPIZ? Y lo mejor de todo es que en el chorrazo de expansiones que tiene todavía no se les ha ocurrido incluir unos cuantos tokens de cartón... ¡la madre que me parió quién sería!
En resumen: a pesar de sus defectos, Resident Evil me pareció un juego más que decente, especialmente si te gustan los deck-building.
Y para sustituirlo en el top ansias, otro juego de los que le gustan a Marco, también avalado por Eloy: Runebound.
Un saludo!









