viernes, 15 de febrero de 2013

Top Ansias: Resident Evil

Vengo con retraso, que a este jugué hace ya mes y pico (me lo enseñó Seldonita en una pequeña visita que le hice en diciembre), pero más vale tarde que nunca. La verdad es que mi única motivación por probar este juego era precisamente el coñazo que me daba Marco con él, así que iba predispuesto a la decepción...


Y sin embargo me llevé una agradable sorpresa. El juego, básicamente, es una copia descarada del Dominion, con la única diferencia de que creo que éste te obliga a no dejar de optimizar nunca el mazo, descartando cartas cutres o normalitas siempre que puedas y metiendo armas de las gordas. Si no no hay manera de petarle el caca al zombie malote y grandote al que hay que matar para ganar. 

En su contra, decir que el juego puede llegar a ser muy azaroso con los bichos que te salen... no tanto porque te toque un bicho gordo al que no matas por poco, sino porque te salgan mierdecillas constantemente mientras los demás jugadores se inflan a matar bestiajos (y a ganar puntos, claro). En la partida que jugamos pasó exactamente eso, y el Zombie gordo cayó a las primeras de cambio con 3 flechazos en la boca. 


Otro punto en su contra es el diseño gráfico, que no me gusta un pelo. No soy muy de videojuegos, y por tanto esa estética no me va, aunque para los fans de la saga tiene que ser todo un pasote, como son para mí las navecitas del X-Wing.

Ah, se me olvidaba un detalle importante: ¿cómo cojones puede ser que un juego más bien carero como este, TENGAS QUE APUNTAR LA VIDA CON PAPEL Y LÁPIZ? Y lo mejor de todo es que en el chorrazo de expansiones que tiene todavía no se les ha ocurrido incluir unos cuantos tokens de cartón... ¡la madre que me parió quién sería!

En resumen: a pesar de sus defectos, Resident Evil me pareció un juego más que decente, especialmente si te gustan los deck-building.

Y para sustituirlo en el top ansias, otro juego de los que le gustan a Marco, también avalado por Eloy: Runebound. 


Un saludo!

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cuando llama la épica

Europa, año 1559 de nuestro señor:

Han pasado más de 40 años desde el atrevimiento de Martín Lutero, que desencadenó la guerra a lo largo y ancho de todo el continente. Desde la Paz de Augsburgo, los protagonistas han cambiado, pero los problemas religiosos siguen latentes en el viejo mundo. 

De hecho, la desgracia que se cierne sobre nosotros va in crescendo. Ayer, 15 de enero de 1559, Isabel fue coronada como Reina de Inglaterra tras la muerte de su hermana María. En España, Felipe aguarda paciente a los primeros movimientos de la nueva reina, esperando quizás verse favorecido con un matrimonio, pero las convicciones religiosas de Isabel no auguran buenos tiempos, aunque sin duda puede ser un gran apoyo a nuestros intereses.

En nuestra gran nación, la creciente influencia de la Estuardo y los Guisa sobre el Dauphin Francisco premonizan también un nuevo estallido de violencia religiosa contra nuestra causa. Si queremos estar preparados, debemos poner rumbo hacia Amboise. 

Su muy estimado amigo.

Luis de Borbón y Condé


Fecha fijada (2 de marzo), reglas descargadas, facciones repartidas (los muy ilustres caballeros franceses para mí)

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¡No queda sino la guerra!

martes, 12 de febrero de 2013

Flash Reviews: Carson City


Flash Reviews, todos los martes a las 8:30, hasta que se me acaben las ideas.

jueves, 7 de febrero de 2013

51st State: Inside

20 años han pasado desde las primeras bombas. 20 años desde que la raza humana casi se extinguió a sí misma. 20 años desde que empezamos a sobrevivir. Lo cierto es que, a pesar de todo, nunca estuvimos demasiado mal. Nuestra pequeña cantera no se había visto muy afectada, y entre eso y los escombros del pueblo podíamos comerciar con cada grupo que llegaba en busca de recursos. Sobrevivíamos, que no es poco. Hasta que llegaron ellos...


La "Hegemonía".

Era el nombre que ellos mismos se habían puesto. Un grupo de delincuentes y criminales sin demasiados escrúpulos. Aunque, siendo claros, a esas alturas no quedaba nadie en el mundo con demasiados escrúpulos. Un día llegaron, y dijeron que estarían encantados de que nuestro pequeño pueblo formase parte de su territorio. Nadie dijo cuál eran las opciones si decidíamos seguir siendo independientes. No hizo falta que nadie lo dijese. Aceptamos. Unas cervezas después (las últimas de nuestras mermadas reservas), ya éramos parte de la Hegemonía. Después de todo, podría haber sido mucho peor; del este llegaban noticias sobre una agrupación de mutantes que arrasaba todo aquello que encontraba a su paso... formar parte de la Hegemonía, después de todo, nos garantizaba cierta protección.


Algunos se quedaron en el pueblo y continuaron con el negocio de los escombros; otros, nos unimos a ellos plenamente y viajamos por todo el estado. Nos sorprendimos al conocer a otros miembros del grupo. Las armas y toda la parafernalia no eran más que una estrategia; a la hora de la verdad, rara vez asaltábamos a otro grupo o utilizábamos métodos agresivos. No había criminales allí, tan solo gente desesperada forzada a sobrevivir. Nuestro mismo líder, un sureño que se hacía llamar Mike Highway, había sido profesor,  y tenía un extraño sentido de la justicia.


Así, durante cerca de un año extendimos la influencia de la Hegemonía por todo el antiguo estado de Utah. Construimos carreteras y vías de tren, siempre en busca de nuevos recursos, gracias en parte a la información que nos proporcionaban varias tabernas de la zona. Oficialmente, no eran parte de la Hegemonía; si lo hubiesen sido, todo el mundo hubiese cuidado mucho más sus lenguas en aquel lugar. No hubiese sido bueno para el negocio.


Todo iba bien... hasta que dejo de ir bien. Los recursos se agotaban, y cada vez teníamos que movernos más y más lejos. Gastábamos demasiada gasolina sin obtener prácticamente nada a cambio. Dentro del grupo se palpaba el descontento, y Mike parecía no ser capaz de hacer nada.


Entonces, llegó ella.

Recuerdo cuando volvió de aquella expedición, vacía de manos, como siempre, aunque diciendo haber descubierto otro grupo organizado, que se negó en redondo a tratar con nosotros. Recuerdo los largos debates sobre qué debíamos hacer. Recuerdo como la cabeza de Mike Highway se partió en mil pedazos bajo la fuerza de un bate de béisbol. Recuerdo como ella se convirtió en nuestro nuevo líder. Recuerdo como las cosas comenzaron a cambiar.


Con la información que nos trajó, comenzamos a organizar el ataque. Comenzamos a reparar y preparar todas las armas que estaban en nuestro poder, y al cabo de apenas un mes librábamos una guerra abierta contra todo el que se ponía en nuestro camino. Hacíamos prisioneros para que trabajasen en nuestras fábricas. Nos hacíamos con los recursos valiosos y arrasábamos el resto. Con el tiempo, comenzamos a arrasar nuestro propio territorio para obtener los recursos necesarios para la guerra.


Mike soñaba con volver a los viejos tiempos, a antes de la guerra. Soñaba con crear un nuevo estado, sobre un territorio fijo, pero no se dio cuenta de que eso ya no era posible. El mundo está muerto, y la única forma de no morir con él es adaptarse a cada momento. Si te estancas, estás muerto. Ahora mismo estamos asentados cerca de la antigua Salt Lake City, aunque no durará mucho. Tan sólo el tiempo de agotar los recursos de la zona y seguir moviéndonos.

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martes, 5 de febrero de 2013

Flash Reviews: Robinson Crusoe


Flash Reviews, todos los martes a las 8:30, hasta que se me acaben las ideas.