sábado, 26 de noviembre de 2011

Al rico revuelto: 51st State + The New Era

Como creo que hace ya tiempo que empecé a ponerme pesado, me parece es la hora de cerrar el ciclo del 51st State y su expansión con unos comentarios sobre el funcionamiento de los dos juegos mezclados, creando un mega mazo de más de 200 cartas...


La conclusión para mi es sencilla: I DON'T LIKE IT!

51st State es un juego que me encanta, pero desde que jugamos con la expansión, siempre que acabo una partida no hago más que poner pegas. Antes terminabas las partidas dándole vueltas a las cosas que te habían salido bien y las que te habían salido mal. Básicamente, antes disfrutaba más.

¿Y por qué pasa esto? En mi opinión, por unas cuantas cosas...

En primer lugar al jugar con semejante viaje de mazo, aumenta el azar en todos los aspectos. Con la expansión creo que dependes mucho más de las cartas que te toquen para poder realizar tu estrategia y claro, al haber más cartas, las posibilidades de que salgan son escasitas.

En segundo lugar, las reglas para atacar a otros jugadores creo que sencillamente no funcionan. Como acabo de decir, dependes más del azar para robar cartas que te vengan bien, pero cuando te salen siempre existe la posibilidad de que te las revienten. Y diréis, bueno, con eso minimizas el azar ya que si a uno le sale un buen combo, puedes darle caña. Pues no, porque para dar caña necesitas tener cartas que te den acciones de conquista y claro, si no te han salido, te dan por saco.

Por último, las reglas de colaborar con localizaciones de otros jugadores si me gustan, pero son demasiado arriesgadas, ya que si el otro hace un redevelopment o esa localización es destruida, al carajo tu cooperación. 


Todo este azar extra puede quitarle intensidad a las partidas. Con el juego básico, prácticamente todas las partidas estaban muy apuradas. Ahora puede darse el caso de que un jugador se escape de mala manera y sea imposible cogerlo. En la última Eloy empezó metiéndonos puntos desde el principio hasta el final, sin remedio. Es verdad que puede haber remontadas épicas y puedes marcarte 20 puntos en un turno, pero aún con esas es posible que sea ya demasiado tarde. En las 7 u 8 partidas que he jugado con los dos mazos mezclados, al menos 3 o 4 han acabado en palizaka, y eso no mola. 

Por último, el ritmo de juego puede ralentizarse de mala manera. Un mazo más grande y un poco de mala suerte puede dar lugar a que haya partidas con muchos recursos pero sin nada en lo que poder gastarlos o todo lo contrario, partidas con muchas cartas de hacer puntos pero apenas cartas de recursos. En los dos casos, la partida se hace mucho más lenta.

Resumiendo, tal y como están las cosas, creo que hace falta configurar un mazo concreto para mezclar los dos juegos, de manera que sea más pequeño y haya menos posibilidades de que pasen estas cosas. Por otro lado, las reglas de interacción me parecen completamente innecesarias, y si puedo evitarlo, no las usaré en las próximas partidas (aunque claro, eso implica eliminar muchas cartas que te dan acciones grandes para atacar/colaborar con los demás)

Dicho esto y hasta nuevo aviso, si os interesa el juego mi recomendación es comprar 51st State, a pesar de los componentes, y por ahora, disfrutar del juego básico y pasar de la expansión y su puñetera madre. Eso sí, eso es lo que yo creo; a Eloy y Víctor no les desagrada tanto.

Y con esto os prometo no volver a hablar del 51st State hasta dentro de un par de meses ;-P

Saludos!

viernes, 25 de noviembre de 2011

Mejor que el original

Ayer tuvimos una ligera noche de juegos a 3 jugadores y pudimos estrenar un par de fillers de cartas de esos baratos y que vienen derivados de un juego de tablero: Catan y Keltis. Ambos me sorprendieron gratamente y sobre todo, me parecieron mejores que sus hermanos mayores!

Respecto al primero (que como curiosidad, no soy capaz de encontrar en la BGG),se trata de un filler apañado que elimina lo negativo del Catan (los dados!), aunque también se lleva por delante la parte más divertida (el comercio). Aún así se agradece, ya que recuerdo momentos agónicos cuando a los lentorros les llegaba la hora de comerciar durante 10 minutos...


También arregla una de las cosas habituales en el Catan original, y es que si a uno le salían los daditos se escapaba y ya no había manera de cogerlo, con el subsiguiente aburrimiento de todo el mundo, incluído el escapado. Aquí estuvimos los 3 muy ajustados toda la partida y al final podía haber ganado cualquiera.

El otro jueguecillo como ya decía fue el Keltis de cartas, algo extraño teniendo en cuenta que el Keltis ya era el Exploradores de tablero, pero bueno; maneras de hacer dinero lo llaman en mi pueblo ;-)


El juego básicamente es igual que el de tablero, sólo que quitando el tablero y añadiendo un par de cosillas extra para representar las piedras de deseo puñeteras y las fichas de puntos. Eso sí, echo en falta un par de cartas con la puntuación para cada jugador, para no tener que estar mirando las reglas continuamente.

Las sensaciones del juego son casi las mismas que las del juego grande, pero en menos de la mitad de tiempo, por lo que el azar se hace bastante llevadero. Por otro lado, descartamos cartas en más de una ocasión, algo que en la vida habíamos hecho en el de tablero, y que era una mecánica fundamental en el Exploradores.


Resumiendo: Catan y Keltis son por desgracia dos de los juegos que más odio (aunque el Keltis hay a quien le gusta): azarosos como ellos sólos, demasiado largos para lo que ofrecen, y con altas posibilidades de que uno o varios jugadores se aburran debido a la mala suerte. Sin embargo, estos sucedáneos de cartas me parecen bastante correctos y aunque se parecen a sus hermanos mayores, al ser más cortos evitan sus errores. Siempre digo que el juego malo es el que pretende ser algo y se queda corto. Estos dos pretenden ser poca cosa, y por lo tanto se dejan jugar bastante bien.

Saludos!

jueves, 24 de noviembre de 2011

Cocinero, cocinerooo!

Trajan, 51st State, Borgoña, Cuba... hoy vamos a cambiar de tercio y nos vamos a dedicar a un juego pelín más ligero, para satisfacer el interés de todos los que habéis preguntado en los comentarios.


A la carte es uno de esos juegos infantiles a los que pueden jugar perfectamente los adultos y pasárselo pipa. Tampoco es que sea para jugarlo todos los días, pero de vez en cuando se agradecen un par de partidas a una cosa más distendida de lo normal. El objetivo del juego es fácil: cocinar los platos más ricos que te puedas echar a la cara.


Si os fijáis, cada plato tiene unos iconos de color, que representan los ingredientes que nos hacen falta para realizarlos correctamente. Así la cosa, en nuestro turno simplemente cogemos el bote correspondiente e intentamos cocinar nuestro plato.


Y he aquí la gracia: para añadir los ingredientes hay que hacerlo con un sólo movimiento de la mano, y claro, puede que el bote esté generoso y deje caer 4 o 5 ingredientes (con 3 ingredientes del mismo tipo, el plato se va al carajo y toca empezar de nuevo), o todo lo contrario, y que no caiga ninguno. En ambos casos, las caras de frustración del cocinero son para partirse ;-)


También hay que poner nuestro hornillo a la temperatura adecuada, tirando el dado. Si te pasas de temperatura, por supuesto, se te quema el plato y a empezar otra vez.

Además, hay un plato especial, la tortilla, a la que simplemente, hay que darle la vuelta, y unas fichas con putadas variadas como echarle ingredientes al plato de otro (para intentar jodérselo, claro) o, directamente, cambiar tu hornillo con el de otro, lo que resulta en maldiciones y odios durante el resto de la tarde de juegos ;-)

En definitiva, A la carte es un juego muy divertido para echar un rato. Haces el chorra, te ríes de los demás, descubres tu inutilidad para darle la vuelta a la tortilla, el odio de un dado de 6 caras, y vuelves a la infancia durante media hora, que nunca está de más.

Y todo eso con unos componentes de los más simpáticos ;-)

Saludos!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

51st State - Solitario

Como os contaba el otro día, existe una variante en solitario para el 51st State, diseñada por el propio autor del juego, y que puede descargarse de la BGG.

El objetivo del juego es hacer el máximo posible de puntos en 6 turnos. Sencillo, rápido de jugar y, la verdad, tampoco es muy diferente al modo multijugador, que como ya dije en la reseña, es prácticamente un solitario multijugador.


Los cambios principales:

Al principio del juego, se crea un mini-mazo con 3 cartas de producción abierta al azar (ya sabéis, a las que se puede mandar un trabajador cuando la ha bajado algún oponente).

Durante la fase de coger cartas, robas al azar del mazo; si no te gusta la carta que robas, puedes descartarla y robar otra. Esta segunda ya te la quedas por narices. Y así hasta 3 veces.

Luego robas 3 cartas y, si sale alguna de producción, la añades al mini-mazo. Después de eso, mezclas el mini mazo y robas una carta, que pones boca arriba como si la hubiese jugado un oponente (y por tanto, podrás beneficiarte de su habilidad una vez por turno mandando 1 trabajador)

Y eso es todo, salvo por algunas cartas concretas que cambian de habilidad, ya que al no haber otros jugadores no tienen sentido.


Casi todas las partidas las he jugado con Nueva York, y la puntuación media está en unos 40 puntos, con escasa variación: 42, 45, 39, etc. 

Para The New Era no hay reglas específicas para jugar en solitario, pero básicamente he jugado igual sólo que permitiendo atacar y cooperar con las localizaciones que salen en el mini mazo. Es cierto que también se pueden atacar y cooperar localizaciones de otro tipo, no sólo de producción, pero bueno, por el momento no funciona mal el apaño. 

El caso es que las puntuaciones en el NE son mucho más irregulares; entre 35 y 65. Eso me lleva a pensar que el azar influye un poco más que en el 51st State: a veces no dejas de hacer cosas, y otras dejas pasar los turnos desperdiciando un montón de recursos porque no puedes hacer nada con ellos. No obstante, también puede ser que yo esté acostumbrado a jugar de un modo y con este haya que cambiar el chip. 

En cualquier caso, la verdad es que tanto uno como otro son bastante entretenidos en el modo solitario, y como se juega bastante rápido, si te pones te echas un par de partidillas en un momento. Y lo cierto es que tampoco echas de menos al resto de jugadores...
Un saludo!

martes, 22 de noviembre de 2011

Más Indor que nunca

Como decía la semana pasada, el sábado y el domingo estuvimos jugando en las Indor, un evento organizado por nuestros amiguetes de la asociación Quorum. Y el nombre de las jornadas vino al pelo, porque mientras nosotros jugábamos, fuera estaba cayendo el diluvio universal. 

¿Y a qué pudimos jugar en las Indor?

Pues sin duda el éxito fue el A la Carte. Yo ya había jugado con Sagres, pero el resto no, y entre una cosa y otra echamos lo menos 6 o 7 partidas entre los dos días. La verdad es que es un punto de juego, para niños y para mayores :-)


También jugamos un torneillo de 7 Wonders... Cristóbal y yo llegamos a la final (Víctor no... ;P), y maravillosamente, nos apalizó un niño de 10 o 12 años. Obviamente, es algo que habla muy mal de 7 Wonders, no de nosotros...


También probamos uno de los finalistas al JdA: Félix: el gato encerrado. La verdad es que es un filler bastante simpático, pero lo de Juego del Año es un poco pasote.


Y por lo demás, echamos unas cuantas cosas ya conocidas (menuda palizaka recibí en un Stone Age...) y un par de partidas al Trajan, que lo teníamos recién recogido y no podíamos esperar (gracias otra vez, Israel!)


De este no os preocupéis, que ya contaremos más cosas; a mí, a Eloy y a Víctor nos ha encantado. A Cristóbal por el momento le gusta más el Borgoña. Sea como sea, es un pedazo de juego como una casa. 

Saludos!