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domingo, 17 de abril de 2011

Michael Tummelhoffer, capítulo 5: Pantheon

Y para concluir nuestra semana de autor, vamos a terminar con unos breves comentarios sobre el siguiente juego de Tummelhoffer, que aún está por llegar, y que esta vez viene como diseño gráfico de Franz Vohwinkel: Pantheon. 


La portada no me parece especialmente bonita, pero desde luego he visto cosas peores. Según la BGG, Pantheon es un juego de 2 a 4 jugadores y 90 minutos de duración, en el que los jugadores dirigirán a varios pueblos mediterráneos en una carrera por construir monumentos a los dioses. En cuanto a las mecánicas, os dejo con el vídeo de un gameplay.


Según cuentan nuestros amigos gabachos (creo, porque mi francés es más bien flojito), el juego dura 6 rondas, y es más una carrera por expandir su civilización, construir colonias y bloquear las rutas de expansión del resto de jugadores. Otras opciones son comprar losetas de ofrendas a los dioses o construir monumentos, para lo cuál podemos usar diferentes tipos de cartas (oro, bailarinas, templos, comida o cultistas, por llamarlos de algún modo).


Como veis, no se reparte leña directamente por ninguna parte, pero en muchos otros juegos tampoco y el perreo es más que considerable a pesar de ello.Para el que sepa alemán, las reglas están en la página de Hans in Glück.

A mi sea como sea me llama la atención, sobre todo teniendo en cuenta que me encantan tanto el Stone Age como el Saint Petersburg, y ya que este hombre no es demasiado prolífico, podemos permitirnos comprarnos todos sus juegos.

Y con esto damos por terminado el ciclo se semanas de autores. No descartamos hacer más (de hecho, yo tengo un par de amigotes en el tintero) pero no sabemos con que regularidad; lo mismo la semana que viene, lo mismo dentro de un mes, no podemos dar fecha fija.

Saludos!

PD: Imágenes de BGG. 

sábado, 16 de abril de 2011

Michael Tummelhoffer, capítulo 4: Stone Age

Como habíamos anunciado, hoy toca hablar de Stone Age, el segundo eurogame publicado por Michael Tummelhoffer, y que ya reseñamos en su día. 


Haciendo memoria, Stone Age es un juego que nunca me interesó lo más mínimo. Para mecánica de colocar trabajardores ya tenía el Caylus, que es un juego que me apasiona, por lo que nunca le había prestado ninguna atención a este sucedáneo, que para colmo gráficamente se parecia al Pilares de la Tierra, que no me gustó nada.

A pesar de estas cosas, Stone Age acabó en mi colección fruto de la casualidad y de un sorteo que hicieron los chicos de Devir en la BSK (gracias otra vez, majetes!). Cuando me tocó, lo primero que pensé fue en venderlo. Sin embargo, antes de eso, me decidí a darle un tiento y jugar un par de partidas.

 Devir Fanboy

Tras ellas, mi opinión empezó a cambiar. A mí no me había parecido un juego normalito, pero sin embargo había encantado a todo el mundo que había jugado conmigo, hasta el punto de que pedían repetir partida. Curiosamente, eran grupos no muy jugones, y era raro que les gustase tanto un juego como este, de gestión de recursos y de duración aproximada de 90 minutos. Por eso, decidí quedarme con él.

Y con el tiempo, poco a poco, mi opinión sobre Stone Age no ha hecho más que mejorar. Detrás de unas mecánicas conocidas, nos encontramos con un juego muy divertido de jugar, que además es bonito y atractivo a simple vista (el diseño gráfico de Michael Menzel es una maravilla, como casi todo lo que hace) lo que lo hace ver mesa con frecuencia. Por otro lado, para mi es un juego en el que la mecánica encaja como un guante con la temática, y yo me meto completamente en el papel; de hecho, he utilizado el juego para explicar el neolítico a alumnos de 12-13 años y la cosa fue como la seda. 

 Un juego temático como pocos

Mucho se ha dicho sobre la influencia del azar en este juego... No diré que sea inexistente, pero si diré (aún a riesgo de sonar un pelín pedante) que si juegas con novatos, las posibilidades de apalizarlos están en torno a un 95%. Entre jugadores veteranos si puede influir más el azar, pero hay muchas tácticas que te permiten controlarlo. Por ejemplo, siempre es bueno comprar cartas y cabañas en el turno anterior al que te va a tocar ser jugador inicial, para asegurarte que si sale alguna muy buena, vas a ser el primero en elegir y por tanto te la vas a adjudicar. Stone Age, pese al montón de tiradas de dados, no me parece un juego azaroso ni incontrolable, sino todo lo contrario.

No es país para gafes

Aparte de todo, el juego tiene un par de detallitos que nos encantan a todos, como la cabaña del amor, donde entran 2 y salen 3, como debe ser; una cosa natural, no como la reproducción asexual del Agrícola. Luego también está el ambientador con esencia de mercadillo marroquí que después de casi 2 años después sigue apestando como el primer día. Y además, si no te gusta el juego siempre puedes construir tonterías variadas:

Oh, amor, cabaña del amor...


En definitiva, Stone Age ha pasado de no suscitarme ningún interés a convertirse en un juego muy bien valorado, y al que le tengo bastante aprecio. Es un juego con miga, en el que hay que pensarse muy bien las cosas, pero que entra por los ojos a los no jugones, y es muy táctico con jugadores veteranos. Para mi, ocupa un lugar en mi colección que no tiene ningún otro juego.

Saludos!

PD: Imágenes de BGG.

viernes, 15 de abril de 2011

Michael Tummelhoffer, capítulo 3: Saint Petersburg Expansion

El martes estuvimos hablando del Saint Petersburg, y como os anunciamos, hoy le tocan unas palabritas a su expansión, que como cosa curiosa, está diseñada por Tom Lehman y Karl-Heinz Schmiel.


Esto puede parecer la misma caja del juego, pero no, es una cajita de la mitad de tamaño (el mismo que las expansiones del Carcassonne), aunque la verdad es que se podían haber currado un diseñito de portada diferente. 

Un detalle curioso es que en la caja vienen dos expansiones: New Society y The Banquet, que pueden jugarse juntas o por separado. Sin embargo, a pesar de ser 2 expansiones, esta caja no podía ser menos que su predecesora, y viene también cargadita de aire, para 30 cartas y 3 fichas de madera que trae:


Dejando ya a un lado la caja dichosa, pasemos al contenido. En primer lugar, lo más interesante son las piezas para incluir un quinto jugador en la partida: los dos peones negros y un nuevo marcador de jugador inicial, el círculo, que da 2 puntos al jugador que empieza la ronda con él. Un ajuste sencillo y elegante, que no cambia la mecánica del juego y que nos permite disfrutar de Saint Petersburg con uno más en la mesa. 

El lunes lo probamos y la verdad es que, aunque el juego es un poco más lento y un poco más largo, no encontramos ninguna pega a la incorporación del quinto jugador a la partida. Como cosa curiosa, al jugar 5 los marcadores de primer jugador se pasan 2 lugares hacia la izquierda en lugar de sólo 1.

En cuanto a las cartas, 3 tipos. a) Las que sustituyen cartas del juego básico, cambiando sus precios o sus efectos; b) Las nuevas cartas de edificio, con nuevos efectos; c) Las cartas especiales (moradas) que te dan un beneficio y se descartan después de usarse. En la foto por ejemplo tenemos al asno de oro, que te da 5 monedas después de usarlo. 


Un detalle curioso de estas cartas moradas es que es necesario primero llevártelas a tu mano, por lo que si tienes la mano llena, mala suerte. Con esto se minimiza el factor azar de que el que juegue primero pueda siempre quedarse con la carta morada que salga.

Y básicamente eso viene siendo todo lo que incluye esta expansión, lo cuál no me parece mal por los 7 euros que ha costado. Además, la caja me ha venido de perlas para guardar fundas que me van sobrando  y tenerlas medianamente clasificadas, ya que obviamente los componentes de la expansión caben de sobra en la caja del juego básico (algo que me agrada muchísimo; odio tener que llevar dos cajas para un mismo juego)

La expansión está bien, añade el quinto jugador y algunas cartas con efectos nuevos que le dan un aire fresco a las partidas, sin complicar lo más mínimo las reglas, lo cuál me parece que es lo que debe hacer una expansión. No es necesaria para jugar, el básico es bueno por si sólo, pero si tienes el juego quemado o sois cinco habitualmente, es una buena compra (y eso que yo tengo fobia a las expansiones)

Lo dicho, todo un juegazo este Saint Petersburg!

En la siguiente entrada de la semana de autor, el viernes, nos vamos ya al neolítico con Stone Age.

Un saludo!

martes, 12 de abril de 2011

Michael Tummelhoffer, capítulo 2: Saint Petersburg (1)

Para comenzar nuestra Semana de Autor, y ya que tiene pocos juegos, me parece necesario reseñar la pequeña joyita que es Saint Petersburg, un juego que siempre me había llamado la atención y nunca me había atrevido a comprar, y que por suerte me regalaron en mi último cumpleaños:


- Jugadores: 2-4
- Duración: 60-75 minutos
- Complejidad: Media
- Redacción de reglas: Buena
- Dependencia del Idioma: Ninguna
- Tamaño de las cartas: Euro-Mini
- Editorial: Hans in Glück
- Artista: Doris Matthäus
- Diseñador: Michael Tummelhoffer

En Saint Petersburg nos metemos de lleno en la construcción de cicha ciudad, contratando obreros, levantando edificios y atrayendo a los nobles más influyentes, con el objetivo de acabar con la mayor fama y prestigio. Es decir, que el tema está pegadísimo y podría haber sido cualquier otro.

Diseño y componentes

La calidad de los componentes, como en todos los juegos de Hans in Glück, es bastante alta. El tablero es de cartón bueno y las cartas, la parte fundamental del juego, son de un grosor que no había visto antes en otro juego. Por otro lado, los billetitos que trae (se me ha olvidado ponerlos en la foto) también bastante buenos, mucho mejores que los del Power Grid, por ejemplo, aunque siempre sea mejor jugar con fichas de Poker, ya que es un juego en el que se está cobrando y paganado constantemente.


En cuanto al diseño gráfico, siento decir que bonito no es. La verdad es que Doris Mathäus desde luego no es Michael Menzel ni Franz Vohwinkel, y eso se nota, con unos nobles que bien pudieran ser habitantes de la grecia clásica en algún caso. Los edificios si están mejor, aunque tampoco llega a ser ninguna maravilla. El tablero, si bien es bastante funcional, tampoco es nada bonito, ya que se limita a 16 huecos para cartas. 

En cuanto a la caja, tamaño medio de Hans in Glück; es decir, tamaño Carcassonne. Un poco grande ya que a fin de cuentas, no deja de ser un juego de cartas, aunque tenga tablero. Aún así, no es demasiada molestia. Lo que si que es molestia es tener una caja más grande de la cuenta, con un inserto de plástico en el que no caben las cartas una vez las has enfundado:


Cuando empezaba con este vicio tenía bastantes reparos con estas cosas, pero a día de hoy hay que ser práctico:

Good bye, Lenin.
Mecánicas

La dinámica del juego es bastante fácil, aunque como en otras ocasiones, jugar bien ya es otra cosa muy diferente. En Saint Petersburg hay 4 tipos de cartas:


- Trabajadores (verdes): Nos dan dinero durante el juego.
- Edificios (azules): Nos dan puntos durante el juego.
- Nobles (naranjas): Nos dan dinero y puntos durante el juego, y puntos extra al final de la partida. 
- Intercambio (popurri): Las cartas de intercambio son de los 3 tipos anteriores, y se construyen sobre ellas, sustituyéndolas. (Ejemplo: Una carta de intercambio de edificio tiene que construirse encima de una carta de edificio normal, que se descarta)

En cada turno hay 4 rondas, una para cada tipo de carta. Una de las mecánicas más curiosas del juego es que hay un marcador de jugador inicial para cada fase, que se reparten (al azar) entre los jugadores al comienzo del juego y van cambiando de manos en sentido horario.


Ejemplo. Pepito empieza la ronda de trabajadores, Fulano la de nobles, Mengano la de intercambio y Periquito de los palotes la de edificios: En la siguiente ronda, Pepito empezará la ronda de edificios, Fulano la de trabajadores, Mengano la de nobles y Periquito de los palotes la de intercambio.

Al inicio de cada ronda se rellenan los espacios del tablero hasta que haya 8 cartas sobre él. A partir de aquí comienzan las acciones de los jugadores, que pueden elegir entre 4 posibles:

- Comprar una carta: Pagar su precio y colocarla boca arriba delante de él, aplicando sus efectos para toda la partida.
- Añadir una carta a tu mano: En el caso de que quieras una carta y no puedas comprarla, siempre puedes añadirla a tu mano para construirla después. Puedes tener un máximo de 3 cartas en la mano. 
- Comprar una carta de tu mano: En un turno posterior, puedes pagar el coste de una de las cartas de tu mano como si la estuvieses comprando desde el tablero. 
- Pasar: Pues eso, no hacer nada. 


Se realizan acciones hasta que todos los jugadores han pasado de forma consecutiva. Una vez ocurre esto, se puntúan/cobran las cartas del color correspondiente: si estamos en la fase de trabajadores, se cobra el dinero de las cartas de trabajadores que tenga cada jugador delante de él, etc. 

La única excepción es la ronda de intercambio, al final de la cuál no se cobra nada. Además, al final de esta ronda cambian de manos los marcadores de primer jugador y se hacen un par de ajustes en las cartas que hayan quedado en el tablero.

El juego termina cuando se acaba 1 de los 4 mazos, y se procede con el recuento final, que es de lo más simple:

Puntos extra por los nobles (cuantos más nobles diferentes tengas, más puntos)
1 punto cada 10 rublos que nos hayan sobrado. 
-5 puntos por cada carta que tengamos en la mano.

Conclusiones

Saint Petersburg es un gran juego, sin ninguna duda. Hasta la fecha lo hemos probado 5 personas del grupo y nos ha encantado a todos. Es más o menos rápido de jugar (no mucho más de 1 hora, aunque claro, nosotros tenemos el problema de la herencia genética de la familia Santiago, que puede hacer que se alargue la partida un pelín más...)

Se explica fácilmente pero es un juego difícil de dominar, lo que hace que normalmente si te va mal una partida te deje con ganas de repetir con otra a ver si eres capaz de hacerlo mejor. Hay que estar siempre buscando el equilibro entre ganar puntos o dinero, y siempre pendiente de comprar nobles para evitar que algún jugador se desmarque en la puntuación final.Además, queda muy recogidito en su caja una vez tiras el inserto:


Como pegas, no podemos olvidar que es un juego de cartas, y como tal tiene su factor azar. La verdad es que está bastante controlado con el tema de cogerte cartas a la mano, pero siempre pueden salir unas cartas que te hagan la puñeta como le paso ayer a Víctor. 

Por otro lado, al principio pensamos que era casi imposible remontar una partida, pero las últimas veces que hemos jugado se ha ido demostrando lo contrario, ya que en una partida a 2 Víctor me recortó casi 20 puntos y acabé ganando por 2 puntos gracias al recuento de dinero, y ayer Rubén que empezó fatal acabó comprando varios edificios de los gordos y ganando la partida por otros 2 puntillos.

Mañana hablaremos de la expansión y de alguna otra cosilla más sobre este jueguito, así que estad atentos!

Saludos!

lunes, 11 de abril de 2011

Michael Tummelhoffer, capítulo 1: Introducción

Una vez más, empezamos con una nueva semana de autor, que como ya habíamos anunciado, se va a centrar en un autor poco prolífico como es Michael Tummelhoffer. 


El primer elemento destacado de este hombre, es que no existe. Michael Tummelhoffer es el pseudónimo utilizado por Bernd Brunhoffer (en la foto), creado a partir de los nombres de sus coleguillas enla edición del Saint Petersburg, Michael Bruinsma y Jay Tummelson.

Este señor trabaja con Hans in Glück y, ojo al dato, es uno de los editores de ese pequeño CBG (Collectible Board Game) llamado Carcassonne, lo cuál sin duda le habrá reportado algún dinerillo que otro. 

Como diseñador de juegos, que es lo que nos interesa, ya decimos que no es un autor precisamente prolífico. Al contrario que otros autores de los que hemos hablado, que tienen listas interminables de juegos, Bernd Brunhoffer por el momento sólo tiene dos que debamos mencionar: Saint Petersburg y Stone Age. Y queridos amigos lúdicos, como dirían en 5mpj, no son juegos precisamente malos.

Dicho esto, iros preparando, porque mañana empezamos a hablar del Saint Petersburg, que como algunos ya sabéis, es un juego que tenemos desde hace muy poco tiempo y que por el momento, nos ha encantado. 

Saludos!

martes, 5 de abril de 2011

La próxima semana...

Como dijimos, la semana que viene nos toca un nuevo autor, y lo cierto es que ha sido bastante difícil elegir entre dos, pero al final el que se lleva el gato al agua es...


Sorpresa!

Efectivamente, el enigmático Michael Tummelhofer, que hasta la fecha nos ha hecho disfrutar con Stone Age y Saint Petersburg. 

El próximo lunes comenzamos!

Un saludo!