lunes, 21 de febrero de 2011

Semana de Autor

Hala, qué es esto? Qué dise este tio? Pues muy fácil. Llevaba ya varios dias dándole vueltas a la idea de hablar con más detenimiento de algunos autores de nuestro mundillo lúdico, y el resultado es "Autor de Semana". Desde Lex Friki Malacitana, mi socio Lethan, y un servidor, vamos a dedicarle unas cuantas líneas a algunos de los autores que más nos han hecho disfrutar sentados alrededor de una mesa.

A través cómo no de sus juegos, hablaremos de autores como Klaus-Jurgen Wrede, Reiner Knizia, Leo Colovini, Michael Schacht, etc. Veremos a lo largo de varios capítulos-entradas algunos de sus juegos más conocidos, pero también desconocidos, que creemos merecen la pena (o hablando en plata; que han caído en nuestras garras!), y de paso, dar las gracias a cada uno de ellos por tan buenos momentos pasados. Un saludo!
by Neiban

domingo, 20 de febrero de 2011

De tribus, reinos y castillos...

Bueno, después de problemas varios (entre ellos algunos con mis simpáticos amigos del ADSL de Orange) intentamos volver a la carga con algún resumencillo y una pequeña iniciativa que os presentaremos dentro de muy poquito... estad atentos!

Respecto a nuestras últimas partidas, no han sido demasiadas, pero Cristi y yo pudimos probar el Stone Age con la expansión de losetas que viene en la Spielbox, que añaden algunas cabañas con efectos especiales. Lo cierto es que aunque este juego en un principio no me termino de convencer, ha acabado por gustarme bastante; dinámico, con el tema bien integrado, sencillo y a la vez sesudo.

Las cabañas nuevas añaden un toque apañado, pero tampoco son completamente necesarias; un pequeño añadido si disfrutas en el juego, pero ningún cambio sustancial.

También hemos podido probar (por fin) el Caylus Magna Carta, un juego que, como buenos fans de su hermano mayor, teniamos muchas ganas de sacar a la mesa,y por una cosa u otra siempre se quedaba en la estacada.

En resumen: nos encantó. Magnífica simplificación del juego, sin perder la esencia de Caylus, pero añadiendo los cambios suficientes para ser algo diferente. En concreto, cambia considerablemente nuestro amigo el Preboste, que con diferencia, da bastante más la lata que en su progenitor; si Caylus no está recomendado para jugadores irascibles, su versión de cartas muchísimo menos. Al menos a nosotros nos hervía la sangre en cada turno ;D

Además, la partida fue excelente, con victoria para mí con 38 puntos, seguido de Cristóbal y Cristi con 36 y 34, respectivamente.

Por último, Cristóbal y yo rescatamos el Dominion, que hacía tiempo que cogía polvo, y por primera vez mezclamos el básico con el Intriga. Si, ya se que vamos con retraso, pero no estamos tan enfermos como nuestro querido Sagres (se te echa de menos chavalote!)

Buena combinación de cartas, con un Embaucador bastante puñetero y varias cartas para eliminar cartas de tu mazo, que yo intenté usar sin el éxito brutal que esperaba. Cristóbal sin embargo se monto una buena combinación de Salones del Trono con Laboratotios bastante efectiva. Nuevo final de infarto, con victoria para Cristóbal por 27 a 25; en el limite del bien y del mal.

Y hasta aquí esas partidillas, con dos viejos conocidos y un nuevo inquilino al que le auguro mesa, que no dudo que Víctor querrá probarlo ;D

Saludos!

lunes, 14 de febrero de 2011

De caballos va la cosa

Crónica por Neiban:

La semana pasada la terminamos con una breve kedada, en la cual salieron las 2 últimas adquisiciones:

Sí, sé que a al ver la imagen, y si habéis seguido nuestro blog desde hace tiempo os extrañará, y es que Ave Caesar no es un juego nuevo para nosotros. De hecho, ha sido uno de los juegos más jugados por la pandilla, y le tenemos tanto cariño que ha acabado en la ludoteca de casi cada jugón que formamos Lex Friki. La novedad viene en este caso porque ha caído en nuestras manos la edición antigua del juego, es decir, la de caja grandísima con portada de la primera imagen, en lugar de la edición moderna con ésta imagen.

El juego sigue siendo el mismo, pero la edición antigua viene con 2 circuitos que son distintos a los de la edición moderna, y en mi opinión, mejores.

Estos viejos circuitos ya los hemos jugado un sinfín de ocasiones, gracias al Print&Play, pero siempre me había hecho ilusión tenerlos en versión original; más cucos, más apetecibles de jugar aún.

La 2ª adquisición, comparte con la primera en que tampoco es una novedad para nosotros, y que tiene el tema equino como protagonista:

Winner´s Circle es un juego de Reiner Knizia que tuvimos ocasión de conocer en 2009, concretamente en el Festival de Juegos de Córdoba. Allí produjo sensaciones dispares. A algunos no les hizo demasiado tilín (aunque no sé por qué, porque todos reímos una pechá con la partía), pero a otros encantó, entre los que me incluyo.

Para mí el juego reune unas cuantas condiciones que lo hacen apto para cualquier ludoteca; es muy divertido, rápido (45 min), amplio abanico de jugadores (de 2 a 6), dependencia nula del idioma (aunque el juego viene en español), tiene variantes que le cambian el sabor (apuestas ocultas, casilla ocupada compartida, etc), es un Knizia que tiene el tema bien insertado (menudo logro!), ah, y además es muy muy bonito gracias a las figuras de los caballos. Vamos, que admito que salí de Córdoba pensando que tarde o temprano acabaría en mi colección, y así ha sido.

Decir también que en la sesión se jugó en otra mesa al Fresco, pero poco puedo contar de esa partida. A ver si dentro de poco le dedicamos más palabras a este juego, que ha entrado fuerte en nuestras kedadas. Y también hubo partida de Dixit (incluído Dixit2), con momentos de absoluto cachondeo. Ganas tenemos del anunciado Dixit Odyssey...

Y eso fue todo. Aunque pronto, espero, más. Un saludo!

miércoles, 26 de enero de 2011

Phoenicia: la belleza está en el interior

Para terminar con las reseñas de este mes de enero, hoy vamos a hablar de uno de los últimos juegos que hemos probado: Phoenicia, un regalito que le hemos hecho a Cristóbal por su cumpleaños, y que nos ha sorprendido gratamente.

- Jugadores: 2-5
- Duración: 60-75 minutos
- Complejidad: Media-alta
- Redacción de reglas: Mala
- Dependencia del Idioma: Ninguna
- Diseñador: Tom Lehman

Reglamento

Al igual que en nuestra última reseña, en lo primero que vamos a hacer hincapié es en las reglas. En esta ocasión, el problema no es de la traducción (que por cierto, si existe yo no la he encontrado) sino de la redacción original de las mismas. La primera vez que lo leí, lo hice sin tener el juego delante, y todo era lógico y con total sentido. Cuando me puse a explicarlo, el caos se desató sobre la mesa, con un montón de pequeños detalles que no vienen bien explicados en las reglas (el funcionamiento de alguna carta o alguna loseta, por ejemplo), por lo que hubo que recurrir a la BGG al día siguiente para solucionar varias dudas.

En resumen, las reglas no son difíciles, tienen bastante lógica y a modo general están bien explicadas, pero incluir unos cuantos ejemplos para ciertos detalles le habría venido de perlas. Además, el juego es difícil de explicar, como comprobaréis en la reseña, aunque intentaré dejarlo todo claro.

Diseño y componentes

El segundo punto a tener en cuenta son sin duda los componentes. Tal y como demuestra la portada, el diseño gráfico del juego no es ninguna maravilla. Como ejemplo de ello, las cartas de producción, que aunque tienen un reverso apañado, en el anverso se limitan a un número bien gordo. Se lo podían haber currado un poco más, la verdad.

El tablero también es escasito, y además no demasiado funcional. Por otro lado, cuál fue nuestra sorpresa al encontrarnos con que los discos, peones, casas... todas las piezas del juego, son de plástico en vez de madera. Lo cierto es que tampoco importa demasiado, pero las fichas de madera quedan mucho mejor, desde luego.

Mecánicas

Y pasando ya a lo que interesa, cada jugador estará al frente de un asentamiento en la costa fenicia (comenzamos con unas cuantas granjas, lugares de caza y un espacio para almacenar nuestro tesoro, así como algunos almacenes y trabajadores) El objetivo del juego es alcanzar los 32 puntos de victoria, para lo cuál necesitaremos aumentar nuestra producción, y quizás consigamos alcanzar la prosperidad de cierto famoso fenicio...

La dinámica de juego es muy sencilla, y puede resumirse en tres fases:

1) Subasta de cartas de desarrollo

Al principio de cada turno, salen a subasta tantas cartas como número de jugadores, que pujarán por ellas empezando por el Jefe (el jugador con más puntos de victoria al final del turno anterior). A diferencia del famoso Alta Tensión, los jugadores pueden comprar tantas cartas como quieran, por lo que hay que tener cuidado de no pasar demasiado, para evitar que un jugador pueda comprar varias cartas baratas.

Las cartas son el elemento fundamental del juego, proporcionándonos todos los elementos necesarios para progresar: trabajadores, almacenes, nuevas ocupaciones para nuestros trabajadores (telar y minería, por ejemplo), puntos de victoria o producción y descuentos para comprar otras cartas (en este aspecto, me recordó al reciente 7 Wonders)

2) Entrenar, emplear y ascender trabajadores

Muy importante: un jugador primero saca cartas a subasta y luego realiza sus acciones; luego el siguiente jugador saca cartas a subasta y realiza sus acciones... No se realiza primero el turno de subastas de todos los jugadores, y después el turno de acciones de todos los jugadores; cada jugador primero subasta, y luego actúa, y entonces le toca al siguiente. Además, cuando un jugador realiza sus acciones, queda fuera del resto de subastas este turno.

Emplear a nuestros obreros (para lo cuál primero hay que entrenarlos) nos permitirá obtener puntos de victoria y aumentar nuestra producción.

A menudo nos encontraremos con que ya tenemos a todos nuestros obreros ocupados, por lo que es posible ascenderlos a actividades más productivas. Por ejemplo, cada cazador nos proporciona 1 punto de victoria y 1 punto de producción, mientras que un minero nos da 2 puntos de victoria y 3 de producción. En el caso de no tener obreros libres, podemos ascender al cazador a minero, ganando 1 punto de victoria y 2 de producción (la diferencia entre lo que proporcionaba antes, cazando, a lo que nos da al estar en la mina)

Obviamente, todas estas acciones (entrenar, emplear y ascender) tienen un coste, por lo que ya depende del jugador optimizar sus recursos del mejor modo posible.

3) Ajustes

Una vez todos los jugadores han terminado de hacer todo lo de antes, se pasa a la fase de mantenimiento, en la que se hace lo siguiente (por este orden):

- Comprobar si algún jugador supera los 32 puntos y gana la partida;
- Designar al nuevo Jefe (el jugador con más puntos; rotativo en caso de empate)
- Descubrir cartas de desarrollo hasta que haya tantas como número de jugadores
- Robar cartas de producción
- Aplicar los límites de almacenamiento

Hasta ahora, hemos hablado de gastar dinero en la subasta y las acciones, pero no hemos dicho nada de como obtener el dinero. Hay dos tipos de dinero: los discos (valen 1 cada uno) y las cartas (con valor 4, 5 o 6). Ambos son lo mismo, y a la hora de pagar cualquier cosa, puedes utilizar cartas, discos o una mezcla de ambos, y se da cambio sin problemas (por ejemplo, si pagas 8 con dos cartas de 5, te dan dos discos como cambio) La diferencia está en como se almacenan: los discos se guardan en el tesoro, que al principio de la partida tiene capacidad para 3 discos. Las cartas se guardan en los almacenes; una carta por cada uno que tengamos (comenzamos con 2 almacenes)

En esta fase, cada jugador robará tantas cartas y discos como indique su marcador de producción, teniendo que deshechar lo que le sobre. Es decir, que producir mucho está muy bien, pero si no tienes donde guardarlo, no vale absolutamente para nada.

Conclusiones

Aunque la primera partida fue difícil, larga (2 horas, más o menos) y cometimos algún error, la segunda partida fue emocionante de principio a fin y la jugamos en unos 50 minutos.

No es un juego sencillo, pero tampoco ofrece excesivas opciones en cada turno, evitando en gran medida el análisis-parálisis. Las mayores decisiones están en la subasta, y en controlar las cartas que hay en juego y las que ya han salido (para saber si pujar alto por esa carta, o dejarla correr ya que aún queda otra igual en el mazo) Esto parece muy complejo, pero es muy fácil de calcular.

En cuanto a las acciones, lo normal siempre es emplear a todos los trabajadores que puedas, aunque también puede que te interese dejar a un trabajador libre para utilizarlo luego en una actividad más productiva (y así ahorrar algo de dinero) Esto también dependerá de tu capacidad de almacenaje; si almacenas poco, gástatelo todo para evitar tirar los excedentes.

Como pega importante (aparte del diseño y las reglas) quizás algún turno pueda jugarse en piloto automático, según las cartas que salgan, pero en general nos pareció un buen juego, con una subasta inicial muy al estilo del Alta tensión, pero que en el cómputo global nos resultó bastante más dinámico (aunque quizás a costa de cierta rejugabilidad, claro)

Resumiendo: podría ser uno de esos juegos del montón, pero lo cierto es que mi acabó gustando bastante, y creo que no es un juego que sobre en ninguna ludoteca; tiene mecánicas curiosas, se juega rápido a partir de la segunda partida y resulta bastante dinámico. No es imprescindible, pero si lo ves a buen precio, yo no dudaría en hacerme con él.

Saludos!

martes, 25 de enero de 2011

Amor por los camellos

Ayer por la noche tuvimos una pequeña reunión, y como no podía ser de otra manera, aprovechamos para jugar. Y como estábamos con ganas de cualquier cosa, decidimos echarnos un Timbuktú, a cuatro jugadores (Cristóbal ,Cristi, Víctor y yo) Cristóbal era el único que no había jugado antes, por lo que la explicación fue personalizada y bastante rápida.

Si no sabéis de que va este jueguito, siempre podéis echarle un ojo a nuestra reseña.

Y lo único que puedo decir después de la partida, es que me encanta el Timbuktú, y que me parece (de lejos) el mejor juego de deducción que me he echado a la cara. Y es que en la partida de ayer, aunque Víctor ganó con algo de diferencia, los otros tres jugadores quedamos con 108, 109 y 110 puntos (yo el último, sorprendentemente... ;P)

A pesar de todo, es verdad que no es un juego para todos los públicos, y de toda la gente con la que lo he jugado, hay aproximadamente un 50% al que no le gustó; demasiadas neuronas muertas por el camino. Es un juego exigente, y si no tienes ganas de volverte loco pensando en las diferentes posibilidades, mejor no te sientes a jugar a Timbuktú. Por otro lado, es verdad que tiene algo de azar, pero nada con lo que no se pueda lidiar medianamente bien.

En resumen, que me parece un juegazo como la copa de un pino, y sin duda de las mejores cosas que ha parido Dirk Henn (ni Shogun ni ostias!)

Si no has jugado, pruébalo; quizás lo odies o quizás lo adores.

Saludos!